La batalla de Dogger Bank.

Operaciones navales.

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Lutzow
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La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

No es de recibo que este Subforo, donde se han tratado pequeños acontecimientos sin mayor relevancia en el conjunto de la guerra naval (aunque no por ello menos interesantes, una cosa no quita la otra), no disponga de un hilo específico donde se narre el primer encuentro de la Historia entre buques dreadnoughts. Bien es cierto que en el capítulo dedicado al SMS Seydlitz del libro/hilo Schlachtkreuzer se dedican varias páginas a esta batalla y sus consecuencias, de modo que, en lo respectivo al punto de vista alemán, poco o nada nuevo podré aportar, por ello el hilo se centrará principalmente en el enfoque británico de la batalla. Como esta no hubiese acontecido sin el conocimiento previo de las claves germanas por parte del Almirantazgo, haré como la Wiki y dedicaré un breve espacio a la famosa Room 40, pero a mi manera.

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La telegrafía inalámbrica fue utilizada por todos los buques de guerra y muchos mercantes en 1914 y, a través de la previsión del Contralmirante Henry Oliver, el Director de Inteligencia Naval anterior a la guerra, la Armada británica había construido estaciones de escucha a lo largo de las costas Este y Sureste de Gran Bretaña. Al cruzar las señales inalámbricas recibidas, estas estaciones permitieron a los británicos establecer la posición; y si existían señales sucesivas, el rumbo, de cualquier barco enemigo que envíe señales inalámbricas. Pero una vez que comenzaron las hostilidades y las estaciones británicas comenzaron a captar mensajes alemanes, establecer solo las posiciones y con suerte el rumbo de los barcos parecía insuficiente; las señales inalámbricas alemanas interceptadas estaban en código, y el Almirantazgo quería conocer el contenido de los mensajes codificados. Mientras los mensajes enviados al Almirantazgo se acumulaban en su escritorio, Oliver se movió para crear una organización que pudiera descubrir exactamente lo que los alemanes se decían unos a otros, es decir, una organización que pudiese romper los códigos alemanes. Para abordar este trabajo, Oliver recurrió a un amigo, el ex Director de Educación Naval, Sir Alfred Ewing, descrito como un "hombre bajo y grueso con ojos azules brillantes y eclipsados ​​por cejas peludas y mal cuidadas, que siempre vestía un traje gris, una camisa malva y una corbata azul oscuro con manchas blancas ". Había sido profesor de ingeniería en Tokio, ocupado cátedras en las universidades de Dundee y Cambridge, donde había realizado estudios pioneros sobre terremotos japoneses, y estaba casado con una estadounidense cuyo tío abuelo era George Washington. Ewing aceptó la solicitud de Oliver e inmediatamente partió a la biblioteca del Museo Británico para estudiar su colección de viejos libros de códigos. Luego, reuniendo a su alrededor un pequeño grupo de especialistas en filología alemana y estudiantes universitarios, creó un departamento secreto del Almirantazgo, que comenzó a trabajar en su propia oficina. En las primeras semanas clasificaron y archivaron intercepciones y aprendieron a identificar estaciones de llamadas y a distinguir los mensajes navales de los militares, aunque no lograron descifrar las claves alemanas. Pero como si la diosa Fortuna llamase a sus puertas, dos veces desde las cajas fuertes a bordo de sendos buques alemanes y una vez desde el fondo del mar, el Almirantazgo recibió la solución que estaba buscando. La Armada alemana comenzó la guerra con tres códigos principales; en cuatro meses desde el inicio de la Guerra, la Armada británica estaba en posesión de los tres.

El primer libro de códigos navales alemán cayó en manos de los aliados en la primera semana de la guerra cuando, el 11 de Agosto, el vapor alemán SS Hobart fue capturado cuando se dirigía hacia Port Phillip, ignorantes a bordo de que había estallado la guerra contra el Imperio británico. El buque fue abordado en alta mar por un grupo de militares australianos que lo incautaron, y durante la noche, cuando el Capitán alemán se levantó en silencio para buscar los papeles secretos, sin duda con el fin de destruirlos, fue seguido por el Capitán Richardson que le detuvo inmediatamente y se hizo con la documentación escondida tras un panel. Esta Incluía una copia del "Handelsverkehrsbuch" (HVB), un libro de códigos originalmente destinado a la comunicación entre buques de guerra alemanes y mercantes, pero ampliado para su uso por comandos de la costa naval, estaciones costeras y, eventualmente, submarinos y zeppelines. La importancia del hallazgo no fue valorada en Melbourne hasta el 9 de Septiembre, cuando la Junta Naval informó tardíamente al Almirantazgo británico de su captura y un vapor envió una copia a Inglaterra, pero no fue hasta Octubre que el código HVB finalmente llegó a Londres. Para entonces el Almirantazgo había adquirido un segundo código alemán, aún más secreto e importante, contenido en el "Signalbuch der Kaiserlichen Marine" (SKM), un libro de quince centímetros de grosor, treinta y ocho de largo, treinta de ancho y encuadernado en cuero azul, regalo de los rusos gracias a otra afortunada coincidencia ayudada por cierta negligencia alemana, como veremos a continuación.

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Copia del Signalbuch der Kaiserlichen Marine encontrado en el SMS Magdeburg.


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pepero
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Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por pepero »

Me suscribo al tema para seguirlo.

Pregunta no desarrollaron los alemanes una oficina similar a los Británicos para situar los buques contrarios y para descifrar sus mensajes . Aun no insertar con este teclado ingles el signo de interrogación.

Saludos.
Pepe
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Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Schweijk »

Lutzow en su salsa. Me apunto. :-s
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Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por minoru genda »

Schweijk escribió:
24 Mar 2020 11:44
Lutzow en su salsa. Me apunto. :-s
Yo también leo algunas cosas suyas y esta es una de ellas, si leyera y respondiera a todo lo que escribe necesitaría días que durasen una semana en vez de 24 horas.
Bromas aparte, buen trabajo Lutzow :Bravo necesitamos un "moticono aplaudidor" como con los pitufos cada uno para una cosa gc96gc :dpm:
Por cierto la TSH (Telegrafía sin hilos) si mal no recuerdo, y para la marina de algunos países ya se utilizaba antes de la 1ª guerra mundial :dpm:
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Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

Gracias majos, pero aviso que el tema va para largo y poco a poco, pues no tengo nada escrito salvo lo ya publicado; una forma de forzarme a seguir escribiendo...
pepero escribió:Pregunta no desarrollaron los alemanes una oficina similar a los Británicos para situar los buques contrarios y para descifrar sus mensajes . Aun no insertar con este teclado ingles el signo de interrogación.
El principal problema de los alemanes era su posición geográfica, para localizar un barco hacen falta al menos dos radiogoniómetros cuanto más separados entre sí mejor, y todos los alemanes que señalasen hacia el Mar del Norte seguían más o menos la misma línea, de modo que podían recibir pero no ubicar, recordemos que al principio de la guerra no tenían claro cuál era la principal base de la Grand Fleet. También los británicos fueron más cautelosos con las transmisiones inalámbricas, y sobre todo los germanos no lograron capturar ningún libro de códigos rival...
minoru genda escribió:Por cierto la TSH (Telegrafía sin hilos) si mal no recuerdo, y para la marina de algunos países ya se utilizaba antes de la 1ª guerra mundial :dpm:
Sí, desde unos pocos años atrás, por ejemplo sabemos que el RMS Titanic retransmitió su hundimiento, pero la Gran Guerra fue el primer conflicto naval donde todos los barcos a partir de cierto porte estaban equipados con radio y este hecho resultó fundamental para su desarrollo...

Saludos.
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Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por minoru genda »

Bueno lo del Titanic casi que no cuenta :-B :-& gc96gc ceo que fue anterior a ese evento.
Lo del Titanic si que puede contar para el uso por primera vez de una máquina de remachar que según las "malas lenguas" pesaba cuatro toneladas y solo servía para remachar en las partes planas del buque :-B
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Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

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SMS Magdeburg.

La captura de los códigos del SMS Magdeburg fue uno de los hechos trascendentales de la guerra naval, y sin embargo no existe ningún relato en español que nos ofrezca una explicación sobre cómo resultó posible que ello aconteciera, más allá de unas pocas líneas indicando que el buque embarrancó y fue apresado por los rusos. Conozcamos con mayor detalle lo acaecido.

Aunque en un segundo plano respecto a las operaciones en el Mar del Norte, el Báltico no dejó de ser un campo de batalla durante todo el conflicto, de hecho el de 2 de Agosto fue precisamente el SMS Magdeburg quien disparó los primeros proyectiles alemanes contra los rusos al bombardear el puerto de Libau (Estonia). Para el 25 del mismo mes el Príncipe Heinrich, Comandante General de las fuerzas navales del Báltico, ordenó al Contralmirante Behring una incursión contra el Golfo de Finlandia con el fin de atrapar a las fuerzas ligeras enemiga allí presentes, y en la que participarían los cruceros ligeros SMS Augsburg (4.300 toneladas de desplazamiento y armado con doce cañones de 10,5 cm) y SMS Magdeburg (4.500 toneladas, mismo armamento), escoltados por tres destructores.

A las 8:30 de la mañana de ese mismo día la flotilla partió hacia el Noreste a una velocidad de 20 nudos, con los marineros a bordo del SMS Magdeburg bajos de moral, pues con razón sospechaban la presencia de cruceros enemigos en la zona. La navegación trascurría tranquila con el SMS Augsburg abriendo la marcha seguido por el SMS Magdeburg a unos 900 metros, sin embargo la niebla, común en esas aguas en verano, cayó sobre la formación alemana, de tal modo que a las 21:00 horas era tan espesa que incluso con los prismáticos un Oficial en el puente del SMS Magdeburg no podía ver el puesto de observación en la popa. A las 23:00 el SMS Augsburg, con la intención de navegar a lo largo del supuesto campo de minas ruso antes de girar hacia el Este para ingresar al Golfo de Finlandia, giró en un curso Sur/Sureste y ordenó al SMS Magdeburg hacer lo mismo, quien siguió las órdenes sin saber que debido a la niebla su posición demoraba 1.800 metros más al Sur de lo que pensaba. A las 00:30 una nueva orden fue radiada desde el buque insignia ordenando un nuevo rumbo Este/Noroeste, a los cuatro minutos el mensaje había sido decodificado y se entregaba al puente, el timón giró veinte grados y solo tres minutos más tarde, navegando a quince nudos, la quilla golpeó el fondo marino, sacudiendo el buque cinco o seis veces hasta que este se detuvo completamente; el SMS Magdeburg había encallado a 300 metros de la isla de Odensholm, a la entrada del Golfo de Finlandia.

De inmediato su Capitán, Richard Habenicht, buscó la forma de desencallar su nave ordenando ciar con los motores a toda potencia, pero el crucero estaba atorado. Todos los intentos por moverlo a base de alternar las revoluciones de los motores resultaron baldíos, se reunió a casi toda su tripulación de 337 hombres en el alcázar para bajar la popa de Magdeburg y alzar la proa al tiempo que se intentaba de nuevo dar marcha atrás sin resultado, en vista de lo cual se ordenó a la tripulación que trasportara proyectiles al alcázar, pero el barco no se movió. Los sondeos mostraron que en la proa, donde el SMS Magdeburg normalmente calaba 4,5 metros, el agua solo tenía 2,75 metros de profundidad, mientras en la popa era de cuatro metros; el buque debía elevarse más de metro y medio para poder escapar de su prisión.

Habenicht arrojó las anclas y sus cadenas, hizo bombear el agua, se lanzó carbón al mar, así como todas las cajas de municiones menos 60, incluso se arrojó por el costado los rieles de colocación de minas antes de volver a intentar mover el buque hacia adelante o atrás con los motores, pero el SMS Magdeburg no se movió ni una pulgada. Los esfuerzos de los alemanes fueron estimulados por la probabilidad cierta de que los funcionarios en Odensholm, que era territorio ruso y contaba con un faro y una estación inalámbrica, hubieran alertado a los buques presentes en el puerto de Tallin, a solo 80 kilómetros de distancia.

En vista de que parecía imposible desembarrancar al crucero, el Teniente Walther Bender, quien como Oficial de radio era el encargado de destruir los documentos secretos, trajo uno de los libros de códigos y su clave de cifrado desde la sala de navegación a la sala de calderas y lo quemó. Pero se conservaron dos libros de códigos, uno en el puente y otro en la caseta de radio, así como una clave de cifrado para su posible uso en la comunicación con rescatistas y comandos superiores, mientras un cuarto yacía escondido y aparentemente olvidado en una taquilla del camarote de Habenicht…
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