Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington

"Personajes" que han dejado o pretendido dejar huella en la Historia Militar Internacional.

Moderador: Fernando Martín

Jaro
Suboficial Mayor
Suboficial Mayor
Mensajes: 1292
Registrado: 26 Jul 2007 13:01

Medallas

Parches

Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington

Mensaje por Jaro »

Imagen
El general que nunca perdió una batalla, ése era para los ingleses Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington (1769-1852): el estratega que había derrotado a Napoleón, el hábil táctico capaz de adoptar tanto las estratagemas más sucias como las posturas más gallardas ante el enemigo, el caballero que hacía la guerra contra soldados, no contra civiles, el valiente aventurero que había luchado contra los marathas en la India y contra los franceses en la península Ibérica ganándose el respeto de hindúes, portugueses y españoles… Y además era un político ultraconservador que tras sus hazañas militares fue durante largos años el hombre fuerte de los tories. La Inglaterra victoriana honró la memoria de Wellington en quien veía encarnadas todas las virtudes míticas de la superioridad del inglés sobre los demás pueblos de la Tierra.
La realidad siempre acaba desmintiendo el mito, y los historiadores han ido descubriendo las imperfecciones de todo general “perfecto”. Lejos de ser invencible, lo cierto es que Wellington sufrió al menos dos graves derrotas: en 1799, en la India, en los alrededores de la fortaleza de Mysore, en un lugar llamado Sultanpettah Tope, lanzó un ataque nocturno tan imprudente y desastroso que muy bien pudo haberle llevado ante un tribunal militar de no ser porque su hermano (Richard Colley Wellesley) era el gobernador general de la India.
Su segunda y mucho peor derrota tuvo lugar en un enclave que nos es algo más familiar: Burgos, ciudad a la que sometió a un desastroso sitio del que dijo que fue “el peor apuro que jamás viví” (HOLMES, pág. 19).

Esta es la historia del asedio de Burgos:

En julio de 1812, Wellington había derrotado a Marmont en los Arapiles, muy cerca de Salamanca. Esta batalla fue la obra maestra del duque de hierro, muy por encima de Waterloo donde contó con la ayuda inestimable del ejército prusiano y de las torpezas de Ney. Un oficial definió la batalla de Salamanca como la derrota de cuarenta mil hombres en cuarenta minutos.
Tras la debacle del ejército de Marmont, el camino a Madrid quedaba expedito, y hacia allá se encaminó Wellington, al frente de un ejército anglo-portugués en el que la presencia española era solo testimonial. Entra en la capital el 12 de agosto de 1812, fue recibido apoteósicamente por el pueblo y nombrado Generalísimo de los ejércitos españoles (el cargo no lo inventó Franco).
Todo aconsejaba a Wellington esperar en Madrid el paso del otoño-invierno reforzándose para retomar la ofensiva al año siguiente, pero eso le quitaría la oportunidad de acosar a los ejércitos franceses, que se encontraban divididos y en retirada. No deseaba verlos reagruparse y formar un frente unido. En consecuencia abandonó Madrid el 1 de septiembre.
El general francés Claussel, sucesor de Marmont, rehusó plantar batalla y se retiró más al norte, dejando en Burgos una guarnición para estorbar el avance inglés: dos mil hombres al mando del general Dubreton, un experto en asedios. La razón de que la guarnición fuera tan exigua (Wellington se aproximaba con 30.000 soldados) era muy sencilla: no cabían más hombres en la pequeña fortaleza burgalesa. Pero pese a sus reducidas dimensiones el castillo era muy sólido, estaba además refortificado por los franceses, y Dubreton confiaba en resistir el tiempo suficiente para que los dispersos ejércitos franceses se reagruparan y acudieran en su socorro.
En este plano se situa con claridad el hornabeque añadido al castillo, a una distancia de 250 metros de éste, sobre el monte de San Miguel. Un hornabeque es una fortificación exterior que se compone de dos medios baluartes.

Imagen

Wellington llega a Burgos el 18 de septiembre, observa las obras de fortificación y toma una decisión rápida: tomar la fortaleza al asalto, sin esperar a los cañones de asedio.
Posiblemente, esto ya es un hipótesis, pesó en su decisión la experiencia reciente del Retiro, en Madrid. Allí había dejado José Bonaparte una guarnición de 2500 hombres al mando del coronel Le Fond con el cometido de ralentizar el avance inglés mientras él huía a Valencia. Pero la guarnición del retiro se rindió de inmediato, tras solo un día de lucha, entregando gran cantidad de suministros y un buen número de cañones. Es fácil imaginar que Wellington esperaría encontrar en Burgos una fuerza igualmente desmotivada y deseosa de capitular tras una resistencia simbólica.
La lluviosa noche del 19 al 20 de septiembre se inician los combates con el ataque al hornabeque del monte de San Miguel. Los encargados de encabezar el asalto son los escoceses del 42 regimiento, conocidos como los Black Watch.
Imagen
Unos Black Watch (bien conservados para tener 200 años)
Encubiertos por la oscuridad de la noche y por la lluvia, avanzan seiscientos hombres, esperan tomar a los franceses por sorpresa. Ascienden por escarpadas paredes que les obligan incluso a escalar ayudándose de las manos. Pero al término de la ascensión les esperan los franceses con la bayoneta calada, y el asalto es frenado duramente.
El coronel de los Black Watch reclama ayuda inmediata a un regimiento portugués, el 19, que no se anima a participar, pero en su lugar acuden otros soldados escoceses: los del 79 batallón ligero de Highlanders de la Reina, llamados los Cameron. Dos compañías Cameron, la 42 y la 79, avanzan para sumarse a la refriega.
Imagen
Los Highlanders en acción
Los franceses resisten enconadamente, a la bayoneta y, resguardados de la lluvia, abriendo fuego sobre los asaltantes. La lucha es feroz e indecisa, pero entre los Cameron destaca un joven oficial, el teniente Hugh Grant (como el actor) que anima a cargar a los desmoralizados escoceses empuñando él mismo el fusil de un soldado herido. Grant y los que le siguen consiguen poner pie en la fortificación, y resisten ferozmente en ella mientras son reforzados por los portugueses, que al fin se deciden a entrar en acción.
En total, en el monte de San Miguel los aliados sufren 500 bajas, (una de ellas el teniente Grant, baja mortal), pero los franceses, con 142 bajas, se retiran al Castillo, abandonando el hornabeque antes del amanecer. Las bajas de los defensores ascienden a 142.
En este primer choque del asedio hay un punto en discordia: las obras del hornabeque no estaban finalizadas. Éste es un hecho en que los franceses insisten mucho y que los ingleses soslayan con elegancia.
Animados por su victoria inicial, los aliados planean someter la fortaleza en un ataque nocturno similar dos días después, la noche del 22 al 23. Los muros del castillo (que con el foso suponen siete metros y medio de desnivel) son más altos que los del primer baluarte, y los asaltantes van provistos de escalas. Marchan en dos avances simultáneos, uno por el lado de la ciudad, el otro por el camino del otro lado del monte.
Los que avanzan por la ciudad son frenados en seco, no pueden llegar a la contraescarpa. Pero los que avanzan por el camino se llevan la peor parte, se enfrentan con las tropas más fogueadas de los franceses, las cinco compañías que habían defendido el hornabeque y que están deseosas de desquitarse. Los defensores rechazan el asalto con nutridas descargas de fusilería y, sobretodo, lanzando granadas de mano (en realidad obuses de artillería a los que se prendía una mecha). Los fosos del castillo quedan cubiertos de cadáveres.
Imagen
Si Wellington confiaba en doblegar rápidamente a Dubreton como había hecho con Le Fond en el Retiro, este era el punto en que debía haberse dado cuenta de que no iba a serle posible. Una vez comprobado que la fortaleza resistía con holgura los asaltos de infantería, la alternativa era un asedio ortodoxo: empleo de cañones de asedio de 18 libras, excavación de túneles para colocar minas bajo los muros, y de trincheras para acercar a los tiradores. Pero aplicar estas tácticas suponía algunos problemas: Wellington solo disponía de tres cañones de asedio de 18 libras: los llamados Thunder, Lighning y Nelson (este último tenía roto uno de sus ejes), y contaba con muy poca munición para abastecerlos; no había entre sus tropas zapadores, y en general los soldados estaban exhaustos tras la larga campaña de aquel año.
En general se reconoce que este es el punto de inflexión del asedio de Burgos: Wellington debió darse ya por vencido y emprender el regreso a Madrid. No hubiera sido nada deshonroso, ya había ocurrido antes: Badajoz la había tomado al tercer intento, antes tuvo que levantar otros dos asedios fallidos. Pero el general “invicto” no quiso ceder.
El día 29 los aliados lanzan un asalto de infantería que es rechazado a tiros, sin llegar al cuerpo a cuerpo.
Unos días después tratan de acercar su artillería de asedio, pero las piezas del Castillo les disuaden a cañonazos.
Imagen
El 4 de octubre los atacantes hacen explotar una mina bajo las murallas, y los portugueses se lanzan al asalto, logrando cierto éxito. Ponen pie en la fotaleza, apoderándose de parte de sus defensas. El peligro que supone para los franceses este enclave es notable, y al día siguiente Dubreton ordena un contraataque audaz: salen por sorpresa del castillo un destacamento de zapadores y dos compañías de fusileros. Los fusileros cargan a la bayoneta contra todo lo que encuentran, manteniendo a los aliados a distancia mientras los zapadores destruyen a toda prisa los trabajos realizados por el enemigo: derriban las trincheras de aproximación anglo-portuguesas (las zapas) y regresan al Castillo llevando como botín las herramientas con que se estaban cavando. Aparte del tiempo ganado por los franceses, en los días siguientes volver a cavar esas trincheras suponen numerosas bajas a los aliados.
En la noche del 7 al 8 de octubre, Dubreton ordena una nueva salida por sorpresa, esta vez a mayor escala: junto al destacamento de zapadores salen tres compañías de granaderos y dos secciones de fusileros. El esquema es idéntico: ataque a la bayoneta mientras los zapadores hacen de las suyas. Regresan a la fortaleza con 42 prisioneros, 6 de ellos oficiales.
Pese a estos esfuerzos de los asediados, las obras de los aliados continúan. A los pocos días, gracias a las trincheras de aproximación los cañones pueden acercarse al Castillo y abrir fuego efectivo sobre él. El día 18 Wellington juzga que la brecha abierta en las defensas ya es practicable y desencadena un asalto masivo: ocho batallones, agrupados en tres columnas, se agazapan en las zanjas. A las cuatro de la tarde se hace explotar una mina bajo las murallas, y destruye una buena sección de estas. Los anglo-portugueses se lanzan al ataque, y los franceses retroceden sin llegar al cuerpo a cuerpo. Parece que la victoria del ataque está próxima, pero el repliegue francés tiene trampa: bajo la capilla del Castillo, que está en el camino de entrada de los atacantes, han encendido una fougasse, es decir, han cavado un túnel en los cimientos y, en el momento adecuado, han prendido fuego a los tablones de madera que sostienen las paredes del túnel para que este se hunda y derribe el edificio. La iglesia entera se derrumba, aplastando bajo sus sillares a 300 atacantes (a mí me parece exagerada la cifra pero hay fuentes que hablan incluso de 500 sepultados). Detenidos en su avance por los escombros que les cierran el paso, dos batallones ingleses son duramente castigados por un fuego de flanco que se hace sobre ellos desde posiciones protegidas. Así se rechaza a una de las tres columnas de ataque. Otra es frenada por la fusilería, pero la tercera columna avanza resuelta y alcanza la plaza del Castillo. La victoria está en las manos británicas pero, en un giro final hollywoodiense, el general Dubreton reúne a tropas a viva voz y encabeza una carga a la bayoneta sobre la plaza de armas. Tras una dura refriega los anglo-portugueses son obligados a retirarse.
El desánimo cunde entre las tropas de Wellington, y el francés sabe bien aprovecharlo: en los días 19, 20 y 21 se suceden las salidas por sorpresa de los asediados, siempre con éxito. Para el día 22 Dubreton ya tenía ordenado un nuevo ataque cuando, antes de emprenderlo, los sitiados observan desconcertados la conducta de los sitiadores: el polvorín que los ingleses habían situado en el monte de San Miguel vuela por los aires, los aliados abandonan las trincheras, el sonido de la fusilera discontinua es sustituido por el de órdenes a gritos y ruido de carromatos: el ejército sitiador abandona Burgos. Se acercan a la ciudad columnas francesas de socorro, y Wellington , desesperado de reducir a los defensores por las armas, emprende la retirada.
A lo largo de 35 días de asedio los ejércitos franceses han tenido tiempo para han reorganizarse. El general Claussel ha reunido más de 40.000 hombres y marcha hacia Burgos; desde Valencia José Bonaparte también ha reagrupado sus fuerzas y ha comenzado su avance hacia Madrid el 18 de octubre (entrará en la capital el 2 de noviembre). La posición de Wellington es muy delicada, y debe abandonar Burgos a toda prisa.
Dubreton ha sufrido casi 600 bajas, lo que supone un porcentaje enorme: más de la cuarta parte de efectivos son baja en combate. Pero Wellington ha perdido 2500 hombres y, lo que es peor, tiene ahora por delante una larga retirada hacia Portugal: cientos de kilómetros caminando desmoralizados, ralentizados por los heridos, acosados por la caballería francesa. Durante esta amarga marcha atrás, [los aliados vieron ascender su número de bajas a 7000.
“La oportunidad de Wellington de desmembrar a los ejércitos franceses y avanzar hacia el Ebro, si no más, se vio frustrada por culpa de las viejas murallas de una ciudad y de un par de miles de soldados en su interior”. (FRASER, pág.724)
Imagen
Fuentes:
HOLMES, Richard. Wellington, el duque de hierro. Edhasa, 2006.
FRASER, Ronald. La maldita guerra de España. Crítica, 2006.
http://remilitari.com/cronolog/napoleon/arapiles.htm
http://www.internet-promotions.co.uk/ar ... tejohn.htm
http://www.losarapiles.com
Wikipedia


Un lugar donde todos piensan lo mismo es un lugar donde nadie piensa.

satrack
Teniente General
Teniente General
Mensajes: 6619
Registrado: 04 Abr 2007 15:59
Ubicación: Albacete, (España)
Contactar:

Medallas

Parches

Mensaje por satrack »

Enhorabuena, esto se merece una artículo
Saludos
"Yo hoy no mojo la pólvora, volaremos antes" Victoriano Sánchez Barcáiztegui

En el nombre de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo autor y supremo legislador de la sociedad...

Avatar de Usuario
Felix_Feito
Comandante
Comandante
Mensajes: 3052
Registrado: 13 Nov 2006 15:58
Contactar:

Medallas

Parches

Mensaje por Felix_Feito »

Maravillsoo el texto sobre la batalla de Burgos, me ha encantado leerlo, apasionate este tipo de asedio enel siglo XIX

Y muy interesante el tema de lso generales invictos, me ha sorprendido ademas el uso ya en 1880 de minas electricas,alguien puede ampliar esta información?

saludos
¡Pero no dispares más, hombre, que le vas a dar a alguien!

Dicho desde una trinchera republicana a otra nacional. Y pararon...

Avatar de Usuario
Bruno Stachel
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 12256
Registrado: 13 Ago 2005 12:09
Agradecido : 41 veces
Agradecimiento recibido: 25 veces

Mensaje por Bruno Stachel »

Napoleón dijo una vez que las fortalezas no podrían detener a un ejército, pero que retrasarían su avance. Esto es especialmente cierto en lo que atañe a Burgos.

También cabe recordar que en otro asedio previo, el de Badajoz, costó a Wellington muchas bajas y que su ejército, aunque victorioso, saliera bastante tocado de dicho asedio (el tercero, dicho sea de paso) y el subsiguiente asalto. Claro que peor parada quedó la ciudad, por cierto.
Palo Dixit: posible Anticristo, Cule y Salido que provoca manifas por donde pasa y vacalentacialano parlante.

"Que no panda el cúnico, chicos", dijo ella.

Brunodamus de día, Nostrastachel de noche, Talibán onanista.

Johnny Darko
Subteniente
Subteniente
Mensajes: 1103
Registrado: 08 Feb 2005 18:34
Ubicación: Sirmio

Mensaje por Johnny Darko »

que peor parada quedó la ciudad, por cierto.
Escritos del cirujano Robert Blakeney:

Para las mujeres no habia salvacion ni siquiera en las iglesias, y cualquiera que interviniese u ofreciese resistencia podia estar seguro de recibir un disparo.

Todas las casas ofrecian un escenario de saqueo, libertinaje y efusion de sangre cometidos con desenfrenada crueldad.....por nuestra soldadesca y en muchos casos vi a los muy salvajes arrancarlos pendientes de las orejas de las hermosas mujeres....Cuando los salvajes llegaban a una puerta que habia sido atrancada , ponian una docena de mosquetes en la parte de la cerradura y. dispraban todos juntos al interior de la casa y a sus estancias sin cuidado por los que estuvieran dentro . Se disparo a hombres, mujeres y niños solamente por pasatiempo, se cometieron en publicp todo tipo de ultrajes...y de un modo tan brutal que un relato fidedigno seria ofensivo para la humanidad.

No se mantuvo ni el menor rastro de disciplina ......La soldadesca mas parecia una jauria de perros del averno vomitados por las regiones infernales para la eliminacion de la humanidad que un ejercito britanico bien organizado, valeroso, disciplinado y obediente.
Dentro de cada gaita, hay pequeños arroyos y pequeños arboles, y el viento suena al pasar atraves de ellos, por eso Escocia debe ser como una gaita inmensa.

Urogallo
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 16305
Registrado: 06 Nov 2003 10:10
Ubicación: El foro de los 1.000 años.
Contactar:

Medallas

Parches

Re: Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington

Mensaje por Urogallo »

Gran libro el de Holmes, por cierto.

Y como dice A.P-R. "Menos mal que eran nuestros aliados".
"Adoro Alemania. Por eso me gusta que haya dos" Charles de Gaulle.

Jaro
Suboficial Mayor
Suboficial Mayor
Mensajes: 1292
Registrado: 26 Jul 2007 13:01

Medallas

Parches

Re: Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington

Mensaje por Jaro »

Urogallo escribió:Gran libro el de Holmes, por cierto.
Lamentablemente breve, creo yo. Los anglosajones gustan de las biografías extensas y pormenorizadas, con profusión de citas sacadas de diarios y correspondencias personales. Por desgracia no contamos en español con una bviografía de ese tipo sobre Wellington. La de Holmes es poco más que una introducción.
¿Cómo es posible que un personaje tan importante en la Historia de España haya recibido tan poca atención por poarte de los historiadores españoles?
Un lugar donde todos piensan lo mismo es un lugar donde nadie piensa.

Urogallo
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 16305
Registrado: 06 Nov 2003 10:10
Ubicación: El foro de los 1.000 años.
Contactar:

Medallas

Parches

Re: Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington

Mensaje por Urogallo »

Espero que por "poca" quieras decir ninguna. Pero bueno, igual que el resto de generales de la guerra de la Independencia.

En cualquier caso sería muy interesante que alguien escribiese una obra sobre el Duque de Ciudad Rodrigo ( triste título por triste acción) basándose exclusivamente en fuentes españolas. Seguro que depararía muchas sorpresas.

Imagen

Y aquí al 8º duque de Wellington y 9º duque de Ciudad Rodrigo. Que pueda tener numerales distintos cuandos los títulos se crearon para la misma persona se debe a las extrañas transferencias de títulos entre los descendientes de Wellesley.
"Adoro Alemania. Por eso me gusta que haya dos" Charles de Gaulle.

Jaro
Suboficial Mayor
Suboficial Mayor
Mensajes: 1292
Registrado: 26 Jul 2007 13:01

Medallas

Parches

Re: Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington

Mensaje por Jaro »

Urogallo escribió:En cualquier caso sería muy interesante que alguien escribiese una obra sobre el Duque de Ciudad Rodrigo ( triste título por triste acción) basándose exclusivamente en fuentes españolas. Seguro que depararía muchas sorpresas.
Ese sería un libro tan interesante como original, porque se han publicado en España varias obras sobre la visión inglesa de nuestra guerra de independencia, desde aquella cosa tan pintoresca de: El empecinado visto por un inglés, de Frederick Hardman, hasta la estupenda obra de Carlos Santacara La Guerra de Independencia vista por los británicos, por no olvidar la perfectamente olvidable obrilla tendenciosa y sesgada de Charles Esdaile The Peninsular War, que la editorial Crítica tuvo la desfachatez de publicar en español con el título de La Guerra de la Independencia española. No faltan libros con la visión inglesa, pero no conozco ninguna obra sobre la forma en que los españoles veían a sus aliados ingleses. Y creo que sería muy interesante y, como dices, Urogallo, depararía muchas sorpresas.
Un lugar donde todos piensan lo mismo es un lugar donde nadie piensa.

Avatar de Usuario
Lysychansk
General de Brigada
General de Brigada
Mensajes: 5300
Registrado: 15 Jun 2011 18:25
Ubicación: Kuban
Agradecido : 7 veces
Agradecimiento recibido: 26 veces

Re: Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington

Mensaje por Lysychansk »

Hace unos días ojeando la prensa local , leí una curiosa noticia referente al duque de Wellington y que me llamó mucho la atención :
El duque de Wellington siempre admitió que el asedio al castillo de Burgos fue donde pasó mas apuros , uno de los militares con mas prestigio
del ejercito británico y el vencedor de la batalla de Waterloo contra Napoleón , siempre tuvo ese borrón en su historial militar.
Una deshonra utilizada por sus compatriotas contra él cuando bajó su popularidad .
Una forma de ver el carácter británico y de la importancia que dan a sus episodios bélicos.
Miguel Vivanco investigador burgalés y residente en Edimburgo cuenta por qué en Londres hay una calle con el nombre de Burgos.
En la orilla sur del Tamesis está situado el barrio de Greenwich donde se encuentra Burgos Street o Burgos Grove.

El duque de Wellington era uno de los hombres ilustres de la Corona . Al retirarse de sus tareas castrenses , se dedicó a la política y no le fué mal .
Llegó a ser Primer Ministro entre 1828 y 1830 con el partido conservador . En esos años adquirío en la zona de Greenwich unos terrenos donde mandó construir un hospital y que donó posteriormente a la ciudad . Esta generosidad por parte de Wellington le hízo ganar muchas simpatias y llegó a tal punto que el ayuntamiento de Londres puso su nombre a la calle donde se edificó el centro sanitario .
Al defender unas posturas ultraconservadoras con una reforma política , este echo , alteró a una importante parte de la población y eso le hizo bajar bastante en popularidad .

Salamanca y Vitoria son dos calles londinenses dedicadas a las victorias conseguidas por Wellington en la guerra de independencia española y los londinenses sabían que tuvo su única derrota en otra ciudad española , una derrota que le amargó duranté toda su vida y quisieron humillarle cambiando el nombre de la calle por la de Burgos , el lugar del que tuvo que retirarse al no poder tomar la fortaleza .
El político y militar tuvo que aguantar aquella burla durante mucho tiempo , que le torturó en extremo.
Tiempo despues , Wellington recobró el prestigio perdido , pero ya era tarde .

Despues de morir , con el tiempo la ciudad fué aconstumbrandose al nuevo nombre de la calle . Hoy en dia Burgos Grove es una emblematica zona del barrio de Greenwich , con una buena actividad comercial .

Imagen

Fuentes :
-Diario de burgos del Lunes 28 de mayo 2012
-www.diariodeburgos.es/noticia/ZA6A67E45 ... 3.../calle
"Verloren ist nur, wer sich selbst aufgibt"
"Trata de destacar lo menos posible, a lo mejor el enemigo tiene poca munición !"
Запороскы !!

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Ab insomne non custita dracone.

Loïc
Teniente
Teniente
Mensajes: 1848
Registrado: 20 Feb 2005 03:14

Medallas

Parches

Re: Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington

Mensaje por Loïc »

Los anglosajones gustan de las biografías extensas y pormenorizadas, con profusión de citas sacadas de diarios y correspondencias personales. Por desgracia no contamos en español con una biografía de ese tipo sobre Wellington.
¿Cómo es posible que un personaje tan importante en la Historia de España haya recibido tan poca atención por parte de los historiadores españoles?
diarios y correspondencias personales que dan una imagen mas positiva de sus enemigos que de sus aliados Españoles aunque no ocultan tampoco a la manera del cirujano Robet Blakeney el comportamiento de la soldatesca cualquier que sea su nacionalidad (dos cosas sea dicho de paso que se encuentran tambien en los diarios de los veteranos Franceses con la diferencia que ignoran un poco mas a los Britanicos)

tiemblo cuando reflexiono sobre la enormidad de la tarea que empredí sin asistencia de ningún tipo de los españoles
Wellington

Urogallo
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 16305
Registrado: 06 Nov 2003 10:10
Ubicación: El foro de los 1.000 años.
Contactar:

Medallas

Parches

Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington

Mensaje por Urogallo »

Jaro escribió: El general que nunca perdió una batalla, ése era para los ingleses Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington (1769-1852)
Según los franceses, perdió Fuentes de Oñoro...O al menos la cosa se quedó en tablas.

Desde luego, era un tipo con estrella.
"Adoro Alemania. Por eso me gusta que haya dos" Charles de Gaulle.

Urogallo
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 16305
Registrado: 06 Nov 2003 10:10
Ubicación: El foro de los 1.000 años.
Contactar:

Medallas

Parches

Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington

Mensaje por Urogallo »

Urogallo escribió:
Y aquí al 8º duque de Wellington y 9º duque de Ciudad Rodrigo. Que pueda tener numerales distintos cuandos los títulos se crearon para la misma persona se debe a las extrañas transferencias de títulos entre los descendientes de Wellesley.
El tiempo pasa. En 2010 el ministerio de Justicia español aprobó la petición de sucesión del título de Duque de Ciudad Rodrigo, con lo que ya existe desde entonces un décimo duque.
"Adoro Alemania. Por eso me gusta que haya dos" Charles de Gaulle.

Urogallo
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 16305
Registrado: 06 Nov 2003 10:10
Ubicación: El foro de los 1.000 años.
Contactar:

Medallas

Parches

Arthur Colley Wellesley, barón del duero

Mensaje por Urogallo »

Nuestro querido Wellesley consigue en 1809 desembarcar de nuevo en Portugal. Ha logrado convencer a los políticos de que con una fuerza muy limitada puede defender sin problemas Lisboa en colaboración con la Royal Navy y reorganizar al ejército portugués. A nivel diplomático promete resultados interesantes con efectivos limitados: Evitar la ocupación de Portugal, levantar un país entero contra Napoleón y obstaculizar la ocupación de España.

Con tal proyecto en su bolsillo, desembarca en Lisboa el 22 de Abril de 1809 y organiza de inmediato la campaña contra los franceses que se encuentran en Oporto.

LA BATALLA DEL DUERO.

Soult mantenía la cuestionable ocupación francesa de Portugal desde Oporto, donde su situación era delicada debido a la rebeldía portuguesa, y al conocer los planes de avance de Wellesley ya había iniciado la retirada gradual de sus tropas de regreso a España. Los portugueses le habían mantenido prácticamente aislado, y Soult había hecho poco más que soñar con un posible título real sobre Portugal (Para lo que, incongruentemente, había alentado a los oficiales republicanos del ejército portugués)

En ningún momento está dispuesto a luchar contra un ejército que le dobla en número y que está mucho mejor pertrechado, por lo que tras el cruce inglés del Duero ante Oporto, abandona toda resistencia y dirige a sus tropas hacía la frontera. A pesar de no ser perseguido agresivamente por los ingleses (el eterno fallo de Wellington) , las dificultades del camino, el hambre y la guerrilla hacen que el ejército de Soult pierda un tercio de sus efectivos en la retirada.

En Agosto será premiado con el título de Barón Duero de Wellesley. (Llamar a su acción "segunda batalla de Oporto" es de lo más generoso, y hasta el título nobiliario deja claro el contenido objetivo de su hazaña)

Soult no obtendría títulos de esta campaña, ni en el futuro obtendría su codiciado sueño de ser nombrado rey de Andalucía. Pero si se mantuvo combatiendo en España, con más éxito en el futuro.
"Adoro Alemania. Por eso me gusta que haya dos" Charles de Gaulle.

Urogallo
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 16305
Registrado: 06 Nov 2003 10:10
Ubicación: El foro de los 1.000 años.
Contactar:

Medallas

Parches

Re: Arthur Colley Wellesley, barón del duero

Mensaje por Urogallo »

Contado así, hasta parece que Wellington era competente, pero es la visión de túnel a la que nos acostumbran los ingleses.

Napoleón había tenido que retirarse en Enero para hacer frente a la más que posible guerra con Austria, y esto era importante porque los ingleses le habían firmado un cheque en blanco a los austriacos para animarlos a combatir. El cheque hablaba de numerosas campañas de diversión que alejasen efectivos franceses, en realidad no habían hecho nada más que reforzar a Beresford en Lisboa para cumplir su compromiso con la corona portuguesa.

Soult había recibido instrucciones de Napoleón de dejar a Ney protegiendo Galicia y avanzar hacia Lisboa por la costa, que parecía una ruta más prometedora. Sin embargo, la resistencia en Galicia le mantenía carente de recursos en Oporto, y muy preocupado porque Ney fuese expulsado de Orense dejándole aislado y condenado a la rendición por inanición. Por eso, cuando Wellington se hace cargo de los 26.000 hombres de Beresford y del prometedor ejército portugués en proceso de reorganización, Soult ya estaba perdido. Lo está hasta tal punto que al volver a Galicia no tiene más remedio que asumir la derrota de Ney y pasar a la zona de Astorga, cerca de las bases cerealisticas de León.

Contra su opinión, y con mucha cautela, el barón del Duero comienza a recibir órdenes de Londres exigiéndole que tome alguna medida clara en apoyo de la campaña de los austriacos (No de los españoles)

Analizando sus opciones, lo más prometedor parece una campaña en el Tajo.
"Adoro Alemania. Por eso me gusta que haya dos" Charles de Gaulle.

Urogallo
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 16305
Registrado: 06 Nov 2003 10:10
Ubicación: El foro de los 1.000 años.
Contactar:

Medallas

Parches

Lord Wellington

Mensaje por Urogallo »

Para los franceses, a principio de 1809, su gran temor es una campaña agresiva de Wellington a través de Salamanca y hacia Burgos que divida a los ejércitos imperiales y amenace sus líneas de comunicación. Una visión agresiva con un potencial estratégico, ya que les obligaría a desviar tropas de la campaña austriaca y minaría la credibilidad de Napoleón.

Pero no conocen al Barón del Duero.

Wellington se inventa miles de excusas y escribe cartas infinitas sobre la falta de colaboración e incompetencia de los españoles, que de ser debidamente estudiadas por un biografo serio le revelarían como mentiroso y perjuro, porque las dificultades de las que habla aparecen y desaparecen a su conveniencia y sus errores son justificados por peticiones y compromisos de los españoles...que jamás se han documentado por escrito y que directamente no existieron.

Pero presionado por su gobierno, elige una campaña de corto alcance, un avance hacia Madrid apoyado en la cuenca del río Tajo que potencialmente permite asegurar el sur de España (Reforzando la defensa de Portugal)

Así, muy a su pesar, se encuentra con los franceses en la batalla de TALAVERA de la reina.

La batalla es un compromiso entre unos franceses que combaten demasiado pronto (Soult viene desde el Norte para atrapar a Wellesley) unos ingleses que no quieren combatir (Wellesley está a punto de ser atrapado el primer día de la batalla y sólo piensa en la retirada) y en unos españoles que desean una campaña de resultados estratégicos atacando hacia Madrid.

En resumen, los franceses atacan sin empeñarse a fondo, y los ingleses aguantan en sus posiciones ( A esta táctica pasiva los ingleses le dedicarán toda una leyenda)

Al final los franceses se retiran para esperar a Soult y Wellesley recibe los títulos de Vizconde de Wellington y de Talavera.

Ya tenemos aquí a Lord Wellington.

Y lo tenemos retirándose a toda velocidad hacía Portugal, porque Soult viene bajando desde Salamanca para atraparlo. A Lord Wellington le queda medio año de tranquilo reposo en Portugal para escribir cartas echándole la culpa de todo a los españoles, que si bien van a ser derrotados y masacrados a lo largo del resto de 1809 van a mantener ocupados a los franceses dejando al ejército anglo-portugués en absoluta tranquilidad.

Los españoles pagarán con su sangre un precio inmenso por esta tranquilidad. Un precio que se hará efectivo en OCAÑA.
"Adoro Alemania. Por eso me gusta que haya dos" Charles de Gaulle.

Urogallo
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 16305
Registrado: 06 Nov 2003 10:10
Ubicación: El foro de los 1.000 años.
Contactar:

Medallas

Parches

Arthur Colley Wellesley, Vizconde Wellington

Mensaje por Urogallo »

Mucho han cambiado las cosas desde que en Junio de 1808 Wellesley recibiese el mando de una fuerza de 9.000 hombres destinada a capturar alguna provincia española en América...

1810

Con Europa pacificada, Napoleón ordena a Massena, uno de sus mejores mariscales, que avance sobre Portugal con un potente ejército y expulse al pequeño y despreciable ejército británico. Massena avanza rápidamente (posiblemente ansioso de botín) y combate contra Wellington en BUSACO, una mera acción defensiva tras la cuál Wellington se refugia en las defensas de Lisboa, la línea de Torres vedras.

Irónicamente, todo el mérito de las líneas defensivas recae sobre el inexistente cuerpo de ingenieros de Wellington, y no sobre los portugueses que hicieron todo el trabajo.

Con sus tropas muriendo de hambre, y sin posibilidad alguna de desbordar las fortificaciones, Massena regresa a España.

Napoleón no se ahorra el desprecio por su comandante en una carta:

"¿No era usted el Hijo querido de la Victoria?"

No obstante, el tímido intento de persecución de Wellington, es bloqueado eficazmente por diversas acciones de retaguardia organizadas por Ney (Ya vemos en que campo era un experto le rougead)
"Adoro Alemania. Por eso me gusta que haya dos" Charles de Gaulle.

Avatar de Usuario
Tirador
General de Ejercito
General de Ejercito
Mensajes: 7119
Registrado: 28 Jun 2006 19:56
Ubicación: Por tierras del Viejo Reino de León
Agradecido : 1 vez

Re: Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington

Mensaje por Tirador »

Su Señoría quizás entre en el grupo de generales sobrevalorados. Aunque bien se supo servir de sus contactos familiares en las altas esferas.
"Wellington esta acabado, Sire. Muy mal se nos tiene que dar".

Dicho por un ayudante de campo desconocido a Napoleón la mañana del 18 de junio de 1.815...

---------------------------------------------------------------------------

Ab insomne non custita dracone

Urogallo
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 16305
Registrado: 06 Nov 2003 10:10
Ubicación: El foro de los 1.000 años.
Contactar:

Medallas

Parches

Vizconde Wellington

Mensaje por Urogallo »

1811

Dispuesto a tomar de nuevo la iniciativa, Wellington "libera" Portugal y avanza contra Massena librando la batalla de FUENTES DE OÑORO, ya en territorio español, y amenazando la fortaleza portuguesa de Almeida, una de las dos "llaves" de Portugal ( Protegía una de las dos únicas vías que permitían a un ejército operar contra Lisboa) Napoleón ha ordenado a Massena que apoye la plaza, liberándola o evacuándola tras destruirla.

En la batalla, Massena se ve incapaz de explotar sus éxitos debido a la falta de refuerzos y al nulo apoyo de su subordinado (Épico el momento en que Lepic muerde la vaina de su espada de pura rabia por no poder cargar con sus hombres). Napoleón, por mucho que incorpore esta "victoria" al Arco de Triunfo, destituye a Massena, maquillando su incompetencia con un merecidísimo cargo de corrupción (Tan cierto entonces como en los años anteriores...no en vano, le llamaban el "bandido orgulloso") Por su "victoria", Wellington recibe el 31 de Julio el rango de General...que sólo tendrá efectos dentro de la Península. Al fin y al cabo, ha impedido a los franceses liberar Almeida y ahora es él quién puede amenazar Ciudad Rodrigo.

En el sur, Beresford ha combatido en la Albuera, "glorioso campo de sufrimiento".
"Adoro Alemania. Por eso me gusta que haya dos" Charles de Gaulle.

Urogallo
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 16305
Registrado: 06 Nov 2003 10:10
Ubicación: El foro de los 1.000 años.
Contactar:

Medallas

Parches

Re: Arthur Colley Wellesley, vizconde Wellington

Mensaje por Urogallo »

Tirador escribió:Su Señoría quizás entre en el grupo de generales sobrevalorados. Aunque bien se supo servir de sus contactos familiares en las altas esferas.
Por ejemplo, el título de Vizconde Wellington de Talavera con el título de Par inglés se le concedió después de consultar a un experto cuál sería el premio adecuado. El experto consultado no era otro que el hermano mayor del nuevo vizconde.
"Adoro Alemania. Por eso me gusta que haya dos" Charles de Gaulle.

Urogallo
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 16305
Registrado: 06 Nov 2003 10:10
Ubicación: El foro de los 1.000 años.
Contactar:

Medallas

Parches

Arthur Colley Wellesley, marqués de Wellington

Mensaje por Urogallo »

1812

Un año lleno de victorias, de títulos y de glorias... Que se estrellan en Burgos.


Jaro escribió: El general que nunca perdió una batalla, ése era para los ingleses Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington (1769-1852): el estratega que había derrotado a Napoleón, el hábil táctico capaz de adoptar tanto las estratagemas más sucias como las posturas más gallardas ante el enemigo, el caballero que hacía la guerra contra soldados, no contra civiles, el valiente aventurero que había luchado contra los marathas en la India y contra los franceses en la península Ibérica ganándose el respeto de hindúes, portugueses y españoles… Y además era un político ultraconservador que tras sus hazañas militares fue durante largos años el hombre fuerte de los tories. La Inglaterra victoriana honró la memoria de Wellington en quien veía encarnadas todas las virtudes míticas de la superioridad del inglés sobre los demás pueblos de la Tierra.
La realidad siempre acaba desmintiendo el mito, y los historiadores han ido descubriendo las imperfecciones de todo general “perfecto”. Lejos de ser invencible, lo cierto es que Wellington sufrió al menos dos graves derrotas: en 1799, en la India, en los alrededores de la fortaleza de Mysore, en un lugar llamado Sultanpettah Tope, lanzó un ataque nocturno tan imprudente y desastroso que muy bien pudo haberle llevado ante un tribunal militar de no ser porque su hermano (Richard Colley Wellesley) era el gobernador general de la India.
Su segunda y mucho peor derrota tuvo lugar en un enclave que nos es algo más familiar: Burgos, ciudad a la que sometió a un desastroso sitio del que dijo que fue “el peor apuro que jamás viví” (HOLMES, pág. 19).

Esta es la historia del asedio de Burgos:

En julio de 1812, Wellington había derrotado a Marmont en los Arapiles, muy cerca de Salamanca. Esta batalla fue la obra maestra del duque de hierro, muy por encima de Waterloo donde contó con la ayuda inestimable del ejército prusiano y de las torpezas de Ney. Un oficial definió la batalla de Salamanca como la derrota de cuarenta mil hombres en cuarenta minutos.
Tras la debacle del ejército de Marmont, el camino a Madrid quedaba expedito, y hacia allá se encaminó Wellington, al frente de un ejército anglo-portugués en el que la presencia española era solo testimonial. Entra en la capital el 12 de agosto de 1812, fue recibido apoteósicamente por el pueblo y nombrado Generalísimo de los ejércitos españoles (el cargo no lo inventó Franco).
Todo aconsejaba a Wellington esperar en Madrid el paso del otoño-invierno reforzándose para retomar la ofensiva al año siguiente, pero eso le quitaría la oportunidad de acosar a los ejércitos franceses, que se encontraban divididos y en retirada. No deseaba verlos reagruparse y formar un frente unido. En consecuencia abandonó Madrid el 1 de septiembre.
El general francés Claussel, sucesor de Marmont, rehusó plantar batalla y se retiró más al norte, dejando en Burgos una guarnición para estorbar el avance inglés: dos mil hombres al mando del general Dubreton, un experto en asedios. La razón de que la guarnición fuera tan exigua (Wellington se aproximaba con 30.000 soldados) era muy sencilla: no cabían más hombres en la pequeña fortaleza burgalesa. Pero pese a sus reducidas dimensiones el castillo era muy sólido, estaba además refortificado por los franceses, y Dubreton confiaba en resistir el tiempo suficiente para que los dispersos ejércitos franceses se reagruparan y acudieran en su socorro.
En este plano se situa con claridad el hornabeque añadido al castillo, a una distancia de 250 metros de éste, sobre el monte de San Miguel. Un hornabeque es una fortificación exterior que se compone de dos medios baluartes.

Imagen

Wellington llega a Burgos el 18 de septiembre, observa las obras de fortificación y toma una decisión rápida: tomar la fortaleza al asalto, sin esperar a los cañones de asedio.
Posiblemente, esto ya es un hipótesis, pesó en su decisión la experiencia reciente del Retiro, en Madrid. Allí había dejado José Bonaparte una guarnición de 2500 hombres al mando del coronel Le Fond con el cometido de ralentizar el avance inglés mientras él huía a Valencia. Pero la guarnición del retiro se rindió de inmediato, tras solo un día de lucha, entregando gran cantidad de suministros y un buen número de cañones. Es fácil imaginar que Wellington esperaría encontrar en Burgos una fuerza igualmente desmotivada y deseosa de capitular tras una resistencia simbólica.
La lluviosa noche del 19 al 20 de septiembre se inician los combates con el ataque al hornabeque del monte de San Miguel. Los encargados de encabezar el asalto son los escoceses del 42 regimiento, conocidos como los Black Watch.
Imagen
Unos Black Watch (bien conservados para tener 200 años)
Encubiertos por la oscuridad de la noche y por la lluvia, avanzan seiscientos hombres, esperan tomar a los franceses por sorpresa. Ascienden por escarpadas paredes que les obligan incluso a escalar ayudándose de las manos. Pero al término de la ascensión les esperan los franceses con la bayoneta calada, y el asalto es frenado duramente.
El coronel de los Black Watch reclama ayuda inmediata a un regimiento portugués, el 19, que no se anima a participar, pero en su lugar acuden otros soldados escoceses: los del 79 batallón ligero de Highlanders de la Reina, llamados los Cameron. Dos compañías Cameron, la 42 y la 79, avanzan para sumarse a la refriega.
Imagen
Los Highlanders en acción
Los franceses resisten enconadamente, a la bayoneta y, resguardados de la lluvia, abriendo fuego sobre los asaltantes. La lucha es feroz e indecisa, pero entre los Cameron destaca un joven oficial, el teniente Hugh Grant (como el actor) que anima a cargar a los desmoralizados escoceses empuñando él mismo el fusil de un soldado herido. Grant y los que le siguen consiguen poner pie en la fortificación, y resisten ferozmente en ella mientras son reforzados por los portugueses, que al fin se deciden a entrar en acción.
En total, en el monte de San Miguel los aliados sufren 500 bajas, (una de ellas el teniente Grant, baja mortal), pero los franceses, con 142 bajas, se retiran al Castillo, abandonando el hornabeque antes del amanecer. Las bajas de los defensores ascienden a 142.
En este primer choque del asedio hay un punto en discordia: las obras del hornabeque no estaban finalizadas. Éste es un hecho en que los franceses insisten mucho y que los ingleses soslayan con elegancia.
Animados por su victoria inicial, los aliados planean someter la fortaleza en un ataque nocturno similar dos días después, la noche del 22 al 23. Los muros del castillo (que con el foso suponen siete metros y medio de desnivel) son más altos que los del primer baluarte, y los asaltantes van provistos de escalas. Marchan en dos avances simultáneos, uno por el lado de la ciudad, el otro por el camino del otro lado del monte.
Los que avanzan por la ciudad son frenados en seco, no pueden llegar a la contraescarpa. Pero los que avanzan por el camino se llevan la peor parte, se enfrentan con las tropas más fogueadas de los franceses, las cinco compañías que habían defendido el hornabeque y que están deseosas de desquitarse. Los defensores rechazan el asalto con nutridas descargas de fusilería y, sobretodo, lanzando granadas de mano (en realidad obuses de artillería a los que se prendía una mecha). Los fosos del castillo quedan cubiertos de cadáveres.
Imagen
Si Wellington confiaba en doblegar rápidamente a Dubreton como había hecho con Le Fond en el Retiro, este era el punto en que debía haberse dado cuenta de que no iba a serle posible. Una vez comprobado que la fortaleza resistía con holgura los asaltos de infantería, la alternativa era un asedio ortodoxo: empleo de cañones de asedio de 18 libras, excavación de túneles para colocar minas bajo los muros, y de trincheras para acercar a los tiradores. Pero aplicar estas tácticas suponía algunos problemas: Wellington solo disponía de tres cañones de asedio de 18 libras: los llamados Thunder, Lighning y Nelson (este último tenía roto uno de sus ejes), y contaba con muy poca munición para abastecerlos; no había entre sus tropas zapadores, y en general los soldados estaban exhaustos tras la larga campaña de aquel año.
En general se reconoce que este es el punto de inflexión del asedio de Burgos: Wellington debió darse ya por vencido y emprender el regreso a Madrid. No hubiera sido nada deshonroso, ya había ocurrido antes: Badajoz la había tomado al tercer intento, antes tuvo que levantar otros dos asedios fallidos. Pero el general “invicto” no quiso ceder.
El día 29 los aliados lanzan un asalto de infantería que es rechazado a tiros, sin llegar al cuerpo a cuerpo.
Unos días después tratan de acercar su artillería de asedio, pero las piezas del Castillo les disuaden a cañonazos.
Imagen
El 4 de octubre los atacantes hacen explotar una mina bajo las murallas, y los portugueses se lanzan al asalto, logrando cierto éxito. Ponen pie en la fotaleza, apoderándose de parte de sus defensas. El peligro que supone para los franceses este enclave es notable, y al día siguiente Dubreton ordena un contraataque audaz: salen por sorpresa del castillo un destacamento de zapadores y dos compañías de fusileros. Los fusileros cargan a la bayoneta contra todo lo que encuentran, manteniendo a los aliados a distancia mientras los zapadores destruyen a toda prisa los trabajos realizados por el enemigo: derriban las trincheras de aproximación anglo-portuguesas (las zapas) y regresan al Castillo llevando como botín las herramientas con que se estaban cavando. Aparte del tiempo ganado por los franceses, en los días siguientes volver a cavar esas trincheras suponen numerosas bajas a los aliados.
En la noche del 7 al 8 de octubre, Dubreton ordena una nueva salida por sorpresa, esta vez a mayor escala: junto al destacamento de zapadores salen tres compañías de granaderos y dos secciones de fusileros. El esquema es idéntico: ataque a la bayoneta mientras los zapadores hacen de las suyas. Regresan a la fortaleza con 42 prisioneros, 6 de ellos oficiales.
Pese a estos esfuerzos de los asediados, las obras de los aliados continúan. A los pocos días, gracias a las trincheras de aproximación los cañones pueden acercarse al Castillo y abrir fuego efectivo sobre él. El día 18 Wellington juzga que la brecha abierta en las defensas ya es practicable y desencadena un asalto masivo: ocho batallones, agrupados en tres columnas, se agazapan en las zanjas. A las cuatro de la tarde se hace explotar una mina bajo las murallas, y destruye una buena sección de estas. Los anglo-portugueses se lanzan al ataque, y los franceses retroceden sin llegar al cuerpo a cuerpo. Parece que la victoria del ataque está próxima, pero el repliegue francés tiene trampa: bajo la capilla del Castillo, que está en el camino de entrada de los atacantes, han encendido una fougasse, es decir, han cavado un túnel en los cimientos y, en el momento adecuado, han prendido fuego a los tablones de madera que sostienen las paredes del túnel para que este se hunda y derribe el edificio. La iglesia entera se derrumba, aplastando bajo sus sillares a 300 atacantes (a mí me parece exagerada la cifra pero hay fuentes que hablan incluso de 500 sepultados). Detenidos en su avance por los escombros que les cierran el paso, dos batallones ingleses son duramente castigados por un fuego de flanco que se hace sobre ellos desde posiciones protegidas. Así se rechaza a una de las tres columnas de ataque. Otra es frenada por la fusilería, pero la tercera columna avanza resuelta y alcanza la plaza del Castillo. La victoria está en las manos británicas pero, en un giro final hollywoodiense, el general Dubreton reúne a tropas a viva voz y encabeza una carga a la bayoneta sobre la plaza de armas. Tras una dura refriega los anglo-portugueses son obligados a retirarse.
El desánimo cunde entre las tropas de Wellington, y el francés sabe bien aprovecharlo: en los días 19, 20 y 21 se suceden las salidas por sorpresa de los asediados, siempre con éxito. Para el día 22 Dubreton ya tenía ordenado un nuevo ataque cuando, antes de emprenderlo, los sitiados observan desconcertados la conducta de los sitiadores: el polvorín que los ingleses habían situado en el monte de San Miguel vuela por los aires, los aliados abandonan las trincheras, el sonido de la fusilera discontinua es sustituido por el de órdenes a gritos y ruido de carromatos: el ejército sitiador abandona Burgos. Se acercan a la ciudad columnas francesas de socorro, y Wellington , desesperado de reducir a los defensores por las armas, emprende la retirada.
A lo largo de 35 días de asedio los ejércitos franceses han tenido tiempo para han reorganizarse. El general Claussel ha reunido más de 40.000 hombres y marcha hacia Burgos; desde Valencia José Bonaparte también ha reagrupado sus fuerzas y ha comenzado su avance hacia Madrid el 18 de octubre (entrará en la capital el 2 de noviembre). La posición de Wellington es muy delicada, y debe abandonar Burgos a toda prisa.
Dubreton ha sufrido casi 600 bajas, lo que supone un porcentaje enorme: más de la cuarta parte de efectivos son baja en combate. Pero Wellington ha perdido 2500 hombres y, lo que es peor, tiene ahora por delante una larga retirada hacia Portugal: cientos de kilómetros caminando desmoralizados, ralentizados por los heridos, acosados por la caballería francesa. Durante esta amarga marcha atrás, [los aliados vieron ascender su número de bajas a 7000.
“La oportunidad de Wellington de desmembrar a los ejércitos franceses y avanzar hacia el Ebro, si no más, se vio frustrada por culpa de las viejas murallas de una ciudad y de un par de miles de soldados en su interior”. (FRASER, pág.724)
Imagen
Fuentes:
HOLMES, Richard. Wellington, el duque de hierro. Edhasa, 2006.
FRASER, Ronald. La maldita guerra de España. Crítica, 2006.
http://remilitari.com/cronolog/napoleon/arapiles.htm
http://www.internet-promotions.co.uk/ar ... tejohn.htm
http://www.losarapiles.com
Wikipedia
"Adoro Alemania. Por eso me gusta que haya dos" Charles de Gaulle.

Avatar de Usuario
Antigono Monoftalmos
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 12027
Registrado: 10 Jun 2009 20:30
Ubicación: Frigia Helespóntica
Agradecido : 5 veces
Agradecimiento recibido: 8 veces

Re: Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington

Mensaje por Antigono Monoftalmos »

Tirador escribió:Su Señoría quizás entre en el grupo de generales sobrevalorados.
Siendo malvado, y por lo que comenta Maese Urogallo, Wellington bien podría ser el Monty de su época >:-> :-
El momento ideal para ser un héroe, es aquél en que se ha acabado la batalla y los otros tipos han muerto, que Dios los tenga en su gloria, y tú te llevas todo el mérito.
Harry Flashman

Avatar de Usuario
Tirador
General de Ejercito
General de Ejercito
Mensajes: 7119
Registrado: 28 Jun 2006 19:56
Ubicación: Por tierras del Viejo Reino de León
Agradecido : 1 vez

Re: Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington

Mensaje por Tirador »

Antigono Monoftalmos escribió:
Tirador escribió:Su Señoría quizás entre en el grupo de generales sobrevalorados.
Siendo malvado, y por lo que comenta Maese Urogallo, Wellington bien podría ser el Monty de su época >:-> :-
No lo niego, en ello pensaba al escribir en mensaje.
"Wellington esta acabado, Sire. Muy mal se nos tiene que dar".

Dicho por un ayudante de campo desconocido a Napoleón la mañana del 18 de junio de 1.815...

---------------------------------------------------------------------------

Ab insomne non custita dracone

Urogallo
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 16305
Registrado: 06 Nov 2003 10:10
Ubicación: El foro de los 1.000 años.
Contactar:

Medallas

Parches

Marqués de Wellington

Mensaje por Urogallo »

En 1812/1813 el ya Marqués de Wellington era considerado unanimemente como un bluff, un general que había fracasado por completo, refugiándose en Portugal y perdiendo todo el fruto de sus campañas. Aunque se suele atribuir como resultado de sus victorias que los franceses ya ni se planteaban ocupar Andalucía de nuevo, esto más tiene que ver con la enorme falta de recursos que padecían y con el resurgido ejército español.

El Marqués de Wellington se encerraba en su cubil portugués, mientras sus hombres inundaban Inglaterra con cartas denigratorias para él.
"Adoro Alemania. Por eso me gusta que haya dos" Charles de Gaulle.

Urogallo
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 16305
Registrado: 06 Nov 2003 10:10
Ubicación: El foro de los 1.000 años.
Contactar:

Medallas

Parches

Marqués de Wellington

Mensaje por Urogallo »

Interesante. Julio Albi señala como hasta el momento de embarcar, Wellesley cree que su destino es Cuba o Buenos Aires.
"Adoro Alemania. Por eso me gusta que haya dos" Charles de Gaulle.

Fernando Martín
Capitán
Capitán
Mensajes: 2580
Registrado: 16 Abr 2009 17:26
Ubicación: Colonia Faventia Julia Augusta Pia Barcino

Medallas

Parches

Re: Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington

Mensaje por Fernando Martín »

Uro, puedes ampliar algo sobre el resurgir del ejército español?
Fue obra de las Cortes?
a por ellos que son pocos y cobardes

APV
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 13524
Registrado: 11 Abr 2006 23:46
Agradecido : 4 veces
Agradecimiento recibido: 13 veces

Re: Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington

Mensaje por APV »

Un general más agresivo y que pusiera a andar a los soldados (que los británicos eran lentos y pesados en comparación con los franceses) hubiera tenido resultados excelentes porque los ejércitos franceses estaban demasiado dispersos por la península y sus mariscales se detestaban o competían entre sí.
Conoce al enemigo y conócete a ti mismo y; en cien batallas, no estarás jamás en peligro Sun Tzu.

Urogallo
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 16305
Registrado: 06 Nov 2003 10:10
Ubicación: El foro de los 1.000 años.
Contactar:

Medallas

Parches

Re: Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington

Mensaje por Urogallo »

Fernando Martín escribió:Uro, puedes ampliar algo sobre el resurgir del ejército español?
Fue obra de las Cortes?
Se poco o nada del tema, sinceramente. Expertos tendrá Roma, y lo único que te puedo decir son pinceladas derivadas de obras sobre otra temática (La biografía de Espartero, por ejemplo) Yo lo veo como una ruptura de los "diques", es decir, se amplió la base a lo bestia (Se eliminan las pruebas de nobleza, se abren academías por todos lados, se autoriza la formación de regimientos donde se pueda disponer de efectivos...) pero siempre dentro de la estructura tradicional (No surgen nuevos comandantes, con la excepción de Pablo Morrillo)
"Adoro Alemania. Por eso me gusta que haya dos" Charles de Gaulle.

Avatar de Usuario
Antigono Monoftalmos
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 12027
Registrado: 10 Jun 2009 20:30
Ubicación: Frigia Helespóntica
Agradecido : 5 veces
Agradecimiento recibido: 8 veces

Re: Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington

Mensaje por Antigono Monoftalmos »

Urogallo escribió:Yo lo veo como una ruptura de los "diques", es decir, se amplió la base a lo bestia (Se eliminan las pruebas de nobleza, se abren academías por todos lados, se autoriza la formación de regimientos donde se pueda disponer de efectivos
Sí, pero eso no mejoró los resultados precisamente. La actuación del ejército español durante la Guerra de la Independencia no es que fuera estelar :-
El momento ideal para ser un héroe, es aquél en que se ha acabado la batalla y los otros tipos han muerto, que Dios los tenga en su gloria, y tú te llevas todo el mérito.
Harry Flashman

Avatar de Usuario
Miguel Villalba
Capitán
Capitán
Mensajes: 2784
Registrado: 02 Mar 2017 08:09
Agradecido : 8 veces
Agradecimiento recibido: 10 veces

Medallas

Parches

Re: Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington

Mensaje por Miguel Villalba »

Antigono Monoftalmos escribió:
Urogallo escribió:Yo lo veo como una ruptura de los "diques", es decir, se amplió la base a lo bestia (Se eliminan las pruebas de nobleza, se abren academías por todos lados, se autoriza la formación de regimientos donde se pueda disponer de efectivos
Sí, pero eso no mejoró los resultados precisamente. La actuación del ejército español durante la Guerra de la Independencia no es que fuera estelar :-
Estelar no es que fuese pero lo que cada vez esta mas claro es que fue vital. El ejército español aprendió casi a la "soviética" en la Segunda Guerra Mundial, paliza tras paliza, pero siempre se retiró bastante bien con el completo conocimiento del terreno que tenía. Protegió los flancos de todas las campañas anglo-portuguesas y evito la concentración de tropas francesas.

Hay muchos cliches debidos sobre todo a la visión anglosajona de la guerra peninsular, pero el ejército español no era todo lo malo que se dice antes de la guerra. Tenía una notable carencia en caballería, algo que siempre le puso en desventaja ante la doctrina francesa, pero se adapto bastante bien dadas las circunstancias. Y las unidades profesionales de caballería combatieron muy bien pese a su inferioridad numérica sobre todo.
La artillería española previa a la guerra era muy profesional y los continuos combates la mermaron mucho. La infantería era notable y profesional y se desgastó cubriendo a los ejércitos levantados por las diferentes juntas y las cortes el primer año de la guerra. Los "soldados" pasaban a la acción sin apenas entrenamiento combatiendo al mejor ejército de su época cara a cara...

Sin los ejércitos españoles Wellington no hubiese pasado de las fortificaciones de la frontera portuguesa. Y encima fue el primer ejército en vencer de manera definitiva a un ejército francés en Bailén y la campaña andaluza de Dupont.

Estelar no se, pero bastante mejor de lo que pensamos. Y las tropas de Morillo, por ejemplo, al final de la guerra se podían comparar con cualquier tropa veterana de británicos o franceses.

Saludos gc96gc
«Se cuentan 16 presas inglesas conducidas a esta bahía, con 95 cañones y
293 prisioneros, en 26 meses de campaña que ha ejecutado la expresada cañonera
desde septiembre de 1799, en que se armó...»
Un Falucho, El Poderoso, con un cañón de 24 y dos menores, 43 hombres. Patrón D. Miguel Villalba, Corsario del Rey
------------------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

Responder

Volver a “Protagonistas Internacionales de la Historia”