Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Operaciones aéreas.

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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por Beltranejo »

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VMSB-244 Bombing Banshees por Jack Fellows.
El Escuadrón de Reconocimiento y Bombardeo Marino 244 (VMSB-244), apodado "Bombarderos Banshees", fue el primer Escuadrón del Cuerpo de Marines en volar el Curtiss SB2C-4 Helldiver en operaciones de combate durante la Segunda Guerra Mundial. Este bombardero en picado Curtiss, diseñado en 1939, destinado a reemplazar al obsoleto bombardero en picado Douglas SBD "Dauntless", necesitaba muchas correcciones de diseño que requerían mucho tiempo antes de poder comenzar a reemplazar al tan querido Dauntless como un arma eficaz en combate. El Helldivers podía lanzar bombas desde una bodega de bombas interna o desde montajes debajo de las alas, además también lanzó cargas de profundidad, ametrallaron con cañones de 20 mm y dispararon cohetes que se montaron debajo del ala.
Estos dos se ven frente a la costa de Mindanao, en el sur de Filipinas, en junio de 1945. Se pueden ver cuatro cohetes de avión de alta velocidad de cinco pulgadas (5 "HVAR) que sobresalen de debajo del ala del avión más cercano. El VMSB-244 fue asignado a la Primera Ala de Aviones Marinos (MAW-1) del 1 de marzo de 1942 al 10 de junio de 1946. Poco después de la asignación al MAW-1, los Bombarderos Banshees se convirtieron en parte del Grupo de Aviones Marinos 24 (MAG-24), participando con distinción en las campañas de Bougainville y Filipinas Antes de su transición al Helldiver, el VMSB-244 llevó a cabo operaciones ofensivas contra el enemigo con el venerable Douglas Dauntless.


Lo mejor del Call Of Duty, es que ni te duelen los tiros ni pagas la munición.
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por Antigono Monoftalmos »

cv-6 escribió:
10 Sep 2020 23:52
Antigono Monoftalmos escribió:
10 Sep 2020 22:23
vampicrazy escribió:
10 Sep 2020 16:09
Linda imagen nada que ver con las imagenes digitalizadas...
Curtiss P-40N «Little Jeep» (Blaco 165) pilotado por el 1st Lt. Forrest F. Parham. China 1944. Roy Grinnell
Lo que me descoloca es la estrella que luce a los lados, ¿no sé supone que llevaban el loto/sol blanco de la bandera china? gc80gc
Creo que después de Pearl Harbor, los voluntarios norteamericanos que volaban para el gobierno chino se integraron en unidades de la USAAF, así que la insignia de EE.UU es correcta.
Gracias por la aclaración. Ahora me encaja el emblema :Bravo
El momento ideal para ser un héroe, es aquél en que se ha acabado la batalla y los otros tipos han muerto, que Dios los tenga en su gloria, y tú te llevas todo el mérito.
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por vampicrazy »

La fecha lo dice todo, 1944. Ya para entonces los pilotos estadounidenses al servicio de los chinos se reintegrarón a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos.
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por vampicrazy »

«Hellcats». Tony Fachet
Hellcats sobre atolón.
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por vampicrazy »

«Action Aboard the Lexington» (Acción a bordo del Lexington). Tony Fachet
TBF Avengers de la U.S. Navy se preparan para el despegue a bordo del portaaviones U.S.S. Lexington.
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por Poliorcetos »

Magnífica lámina, me gusta mucho. Pero sólo puede ser el Saratoga, no el Lexington.
Prometí también que no haré guerra ni paz ni pacto a no ser con el consejo de los obispos, nobles y hombres buenos, por cuyo consejo debo regirme.
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por pepero »

Poliorcetos escribió:
12 Sep 2020 11:31
Magnífica lámina, me gusta mucho. Pero sólo puede ser el Saratoga, no el Lexington.
¿Lo comentas por los reflectores situados en esa gran chimenea? Creo que el Lexington no los tenia.

Saludos
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por lonesomeluigi »

El USS Lexington (CV-2) por lo que recuerdo no portaba Avengers, es más en el momento de su hundimiento estaba dotado con torpederos Douglas TBD Devastator. El USS Saratoga (CV-3) fue dotado posteriormente logicamente con torpederos Avenger, por lo que estoy de acuerdo con la apreciación de Poliorcetos. :dpm:

Salud.
Mölders era conocido por su fuerte carácter. Sus hombres lo apodaron "Vati" (papaito), en reconocimiento a su actitud paterna hacia ellos, y el cuidado que tuvo en su bienestar. Era un individuo devotamente religioso que exigía que todos los aviadores aliados capturados por aquellos bajo su mando fueran tratados civilmente, y que a menudo invitaba a esos pilotos capturados a cenar con él.
"Era un táctico maravilloso. Mi admiración por él era ilimitada. Tenía un gran ingenio y una gran personalidad. Era el hombre con más principios que jamás haya conocido".
Günther Rall.

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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por Poliorcetos »

No. El Lexington no vería los Avengers, estrenados en Midway. Eso es lo que me cantó a primera vista. Respecto al buque, el montaje de Bofors cuádruple, algo que tampoco montó antes de ser hundido. Inmediatamente pensé en el Lexington II, pero la enorme chimenea es inconfundible.
Edito, que se me adelantó Lonesomeluigi. Me refería al mensaje de Pepero.
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por vampicrazy »

Umh vaya duda...pero el autor lo indica así.... :-b
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por Poliorcetos »

vampicrazy escribió:
12 Sep 2020 14:42
Umh vaya duda...pero el autor lo indica así.... :-b
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El artista se lió.


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http://www.missingaircrew.com/pdf/vf12history.pdf
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por JackHicks236 »

Poliorcetos escribió:
12 Sep 2020 15:24
El artista se lió.


Imagen
http://www.missingaircrew.com/pdf/vf12history.pdf
Doble "liada" porque el avión de la foto es un F-6F Hellcat, no un Avenger. Licencia del autor, supongo.
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por vampicrazy »

Bueno, bueno se equivoco de barco, pero el avión representado si es un Avenger. Muchos artistas usan de base fotografías de época para sus obras, y esto suele ocurrir, "Pero no contaban con la banda de acusiosos del EGC para desenmascarlos", doble mérito, Saludos a todos por estar atentos.
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por lonesomeluigi »

JackHicks236 escribió:
12 Sep 2020 15:58
Doble "liada" porque el avión de la foto es un F-6F Hellcat, no un Avenger. Licencia del autor, supongo.
Puestos a cambiar el avión si llega a pintar un Widcat ó un Dauntles ó un Devastator lo hubiese clavado, exceptuando algunas pequeñas diferencias con el Saratoga como han puntualizado pepero y poliorcetos. :wink:

Salud.
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por pepero »

lonesomeluigi escribió:
12 Sep 2020 13:10
El USS Lexington (CV-2) por lo que recuerdo no portaba Avengers, es más en el momento de su hundimiento estaba dotado con torpederos Douglas TBD Devastator. El USS Saratoga (CV-3) fue dotado posteriormente logicamente con torpederos Avenger, por lo que estoy de acuerdo con la apreciación de Poliorcetos. :dpm:

Salud.
Y yo fijándome en detalles del buque y el avión era la mejor pista. Buena vista Lone.

Saludos.
Pepe
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por pepero »

Poliorcetos escribió:
12 Sep 2020 13:12
No. El Lexington no vería los Avengers, estrenados en Midway. Eso es lo que me cantó a primera vista. Respecto al buque, el montaje de Bofors cuádruple, algo que tampoco montó antes de ser hundido. Inmediatamente pensé en el Lexington II, pero la enorme chimenea es inconfundible.
Edito, que se me adelantó Lonesomeluigi. Me refería al mensaje de Pepero.
Yo me refería a los reflectores de la chimenea, busque en fotos y no los vi en el USS Lexington, pero lo que también se ve es esos AA cuadruples que inicialmente no los vi y mencionas tu.

También quería comentar la cantidad de tripulación que se ve en cubierta, exagerada para mi gusto, pero en las fotos aparece todo ese personal. ¿Es habitual o es demasiada gente en una cubierta?

Saludos.
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por Poliorcetos »

Ese detalle de los reflectores me era desconocido, bien visto.

Al parecer, si. Pongo un enlace donde se explican las tareas. Hay gente para exportar. Y vaya pedradas pegan los aviones.
Los "plegadores de alas", de los Wildcats y los Avengers que lo hacen sólos. Muy interesante todo.
https://youtu.be/bfkwjU8k6W4
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por JackHicks236 »

Poliorcetos escribió:
13 Sep 2020 11:21
Pongo un enlace donde se explican las tareas. Hay gente para exportar. Y vaya pedradas pegan los aviones.
Los "plegadores de alas", de los Wildcats y los Avengers que lo hacen sólos. Muy interesante todo.
https://youtu.be/bfkwjU8k6W4
Wow, wow, wow. Menudo regalito nos acabas de dejar, Poliorcetos. :P
"Paz a través de la fuerza." Ronald Reagan /// ¿Por qué el cielo es azul? Porque Dios ama a la infantería. /// Anytime, Baby...!
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por pepero »

Poliorcetos escribió:
13 Sep 2020 11:21
Al parecer, si. Pongo un enlace donde se explican las tareas. Hay gente para exportar. Y vaya pedradas pegan los aviones.
Los "plegadores de alas", de los Wildcats y los Avengers que lo hacen sólos. Muy interesante todo.
https://youtu.be/bfkwjU8k6W4
Interesantisima película, hay una "coreografía" perfecta entre los tripulantes de cubierta.

Saludos.
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por vampicrazy »

Hay detalles que no se ven con frecuencia que vale la pena resaltar del video, los americanos no se andaban en pequeñeces a la hora de dotar a los portaaviones de una dotación de tierra numerosisíma, la crisis no llegaba a la armada.
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por vampicrazy »

Continuando con la muerte de Yamamoto.... :wink:
We Killed Yamamoto (Matamos a Yamamoto). Adam Tooby
- El segundo Betty
Mientras Ugaki permanecía obsesionado con la pira funeraria del bombardero estrellado, su propio avión (el Betty N° 326) se enderezó de sus frenéticas maniobras y aceleró a toda velocidad sobre el mar abierto hacia Moila Point. Los que estaban a bordo notaron la concentración de cazas en dogfighting en el área donde el bombardero de Yamamoto se había estrellado en la jungla; pero ahora, los cazas se estaban separando de ese grupo y se volvían hacia ellos. Ugaki “miró desesperadamente como un P-38 Lighting plateado con forma de H semi-giraba (half-rolled) con un zumbido estridente, luego giraba abruptamente y se acercaba rápidamente a nuestro avión. Nuestros artilleros disparaban desesperadamente contra el gran caza enemigo, pero fue en vano”.
Ugaki solo podía mirar, impotente, como:
La nariz del P-38 pareció estallar en llamas parpadeantes y, de repente, el bombardero se sacudió por el impacto de las balas de ametralladora y los proyectiles de cañón del enemigo. El piloto del P-38 fue un excelente artillero, pues su primera descarga de balas y proyectiles se estrelló contra el lado derecho del avión y luego contra el izquierdo. Los sonidos de tambores trepidaron a través del avión que se sacudió por el impacto del fuego enemigo. Sabíamos que ahora estábamos completamente indefensos y esperamos que llegara nuestro final. El P-38 iba pegado sombríamente de nuestra cola, vertiendo su fuego mortal.
Una a una, las ametralladoras de 7,7 mm que respondían a bordo del Betty se quedaron en silencio.
De repente, nuestro jefe de tripulación, que había estado gritando órdenes a sus hombres, desapareció de nuestra vista. Varios miembros de la tripulación ya estaban muertos, cuando las balas atravesaron el avión. El comandante Muroi (oficial de Estado Mayor) se tendió sobre la silla y la mesa del compartimiento del fuselaje, con las manos extendidas ante él y la cabeza girando sin vida de un lado a otro mientras el avión se estremecía.
Otro proyectil de cañón desgarró de repente el ala derecha. Hayashi (el piloto) bajó su avión hasta que las hélices estuvieron en peligro de golpear el agua. De repente, sintió una conmoción y sus controles se apagaron. Su elevador había sido alcanzado. Sin guía, el avión se hundió directamente en el mar. Debió de haberse inclinado bastante cuando golpeó el agua, porque vio que uno de los motores volaba en ángulo.
Para Ugaki, “todo se volvió negro. Sentí la fuerza aplastante del agua salada vertiéndose en el fuselaje y casi de inmediato estuvimos debajo de la superficie”. También Hayashi perdió momentáneamente el conocimiento. Cuando se recuperó, se encontró en el agua por la base del ala izquierda del avión, que estaba en llamas, acostado medio de costado con la cola y el ala derecha sobresaliendo del mar.
Ambos hombres habían sido arrojados fuera de los escombros frente a Moila Point, en el extremo suroeste de la isla Bougainville. Ambos comenzaron a nadar hacia la orilla, Ugaki aferrado a los escombros flotantes. Después de caer bajo fuego amigo de los nerviosos centinelas del Ejército, ambos fueron ayudados a alcanzar la playa y tratados con primeros auxilios. Las lesiones de Ugaki fueron graves, incluida una arteria radial cortada y una fractura compuesta del brazo derecho. El único otro superviviente del accidente, el Capitán Motoharu Kitamura, Jefe de Pagos, fue rescatado por un hidroavión de la marina.
Imagen

Algo más de este episodio....
«Planificación americana»
El cónclave deliberó sobre el marco temporal y los parámetros geográficos del itinerario de Yamamoto hasta el último detalle. En última instancia, todos los interesados se enfrentaron al hecho ineludible de que los cazas F4F y F4U de la Armada no poseían el alcance necesario para llevar a cabo una interceptación exitosa. Aceptando que solo los P-38 del Ejército tenían esta capacidad, Mitscher dejó a un lado cualquier rivalidad entre servicios y pidió al Asistente del Comando de Caza 13 OIC (13th Fighter Command Assistant OIC) y al Comandante del Grupo 347 (347th Group), Teniente Coronel Henry Viccellio (AAF) para unirse a la discusión. Una vez informado de los parámetros de la misión, Viccellio no dudó en decidirse por el comandante de su grupo de ataque.
El mayor John W. Mitchell, el nuevo comandante del 339º Escuadrón de Cazas (339th Fighter Squadron), estaba acostado en un catre en la tienda de su cuartel general en la pista de aterrizaje de Fighter Two de Guadalcanal tratando de dormir un poco entre misiones, cuando Viccellio asomó la cabeza por debajo de la solapa de la tienda: “Mitch , te quieren en el Opium Den en Henderson. Tienen algo para ti”.
Mitchell y Viccellio se dirigieron al área de vivac de los pilotos para recoger al Mayor Louis Kittel, el comandante recién llegado del 12º Escuadrón de Caza (12th Fighter Squadron). Viccellio y Mitchell le dijeron al grupo de pilotos que estaban holgazaneando que dejaran de beber esa noche porque tenían una gran misión al día siguiente. Justo cuando empezaron a alejarse, Viccellio gritó al Capitán Thomas G. Lanphier, del 70º Escuadrón de Cazas (70th Fighter Squadron): “¿Por qué no vas con nosotros a Henderson porque probablemente estarás en él?” Lanphier asintió y subió a bordo.
Se establecieron estimaciones sobre el rumbo, la velocidad y la altitud al área de Kahili, el punto de interceptación anticipada, el pronóstico del tiempo (claro, con neblina que limita la visibilidad a unas pocas millas sobre el agua), las defensas japonesas de AA y de caza en Bougainville, y el vuelo de regreso a Guadalcanal. Después de estudiar un mapa, Mitchell concluyó, “deberíamos calcular todo para que la intercepción, si ocurre, se lleve a cabo aquí mismo”, indicando justo al sur de la Bahía Emperatriz Augusta (Empress Augusta Bay). Luego, los pilotos regresaron a Fighter Two para poner en marcha los preparativos del vuelo.
Viccellio ordenó a los equipos de mantenimiento que preparasen los 18 P-38 disponibles para su despegue por la mañana. Estos irían preparados para llevar dos tanques de combustible externos, pero de una capacidad máxima de 165 galones cada uno; no habría suficiente combustible para llegar a Bougainville, cumplir la misión y regresar a la base. Los cazas eran compatibles con tanques de combustible de 310 galones, pero solo la Quinta Fuerza Aérea (5th Air Force) del General Kenney, afiliada al SOWESPAC de MacArthur en Nueva Guinea, tenía algunos de ellos disponible. Guadalcanal llevaba semanas esperando la entrega de estos tanques; Viccellio había enviado una solicitud urgente para que se acelerara su llegada para esa noche.
Mitchell no confiaba en las cifras de velocidad, distancia y tiempo de los parámetros de misión propuestos por Condon. Condon no pilotaba los P-38 de la Fuerza Aérea; no sabía la velocidad aerodinámica indicada que Mitchell fijaría a sus aceleradores para un crucero de largo alcance, o a qué altitud planeaba volar Mitchell. “Si hubiera seguido la ruta de Condon, habríamos estado entre 40 y 50 millas de la costa de donde quería estar”, recordó Mitchell más tarde.
Empezando desde cero, Mitchell trabajó en el mapa mientras McGuigan y Morrison trazaban líneas cuidadosamente y revisaban sus cifras. Primero, estimó que la velocidad del bombardero de Yamamoto era de 180 mph, o tres millas por minuto, suponiendo que el bombardero sería un G4M Betty de la Marina en lugar del K-21 Sally del Ejército más antiguo. Esta suposición tenía sentido, dado que Yamamoto era un almirante, pero no era más que “Estrictamente una suposición”, comentó Mitchell más tarde, “porque nadie parecía estar seguro”.
Dado que un vuelo directo a Bougainville significaba cruzar o volar cerca de las islas controladas por los japoneses y los observadores enemigos en las islas a lo largo del camino hasta Slot desde Fighter Two, el vuelo tendría que virar mar adentro para evitar el contacto visual de los observadores costeros japoneses y rozar el océano a la altura de las olas para evitar ser detectado por el radar japonés. Mitchell trazó el rumbo de la misión para permanecer al menos a 50 millas de la costa. En la ruta de ida no habría puntos de referencia para usar como puntos de control; tendría que estimar todo en el camino, volando solo a velocidad aérea, reloj y brújula en completo silencio de radio durante dos horas a través de 400 millas de agua a 50 pies o menos hasta tocar tierra en la costa de Bougainville.
Incluso con los tanques de combustible externos, los P-38 todavía estarían en el límite extremo de su alcance. Mitchell estimó que una vez que llegaran a Buin, sus cazas no tendrían más de 15 minutos para localizar al avión de Yamamoto y completar la misión. En ese momento, “Calculé que las probabilidades eran de mil a uno de que podríamos hacer una intercepción exitosa a esa distancia”, confesó Mitchell más tarde; “Hoy, después de años de pensarlo, lo haría un millón a uno”.
Lo único que Mitchell no pudo tener en cuenta en su planificación fue el elemento humano. No había garantías de que Yamamoto no cambiaría de opinión en el último minuto para retrasar su salida, cambiar el itinerario o cancelar el viaje por completo.
La única garantía que tuvimos fue del Capitán Morrison, el oficial de inteligencia del ejército que había vivido en Japón durante varios años. Reiteró varias veces que los japoneses se destacaban por su puntualidad y que Yamamoto era bien conocido públicamente por mantener horarios precisos, que era una obsesión con él. Dijo que lo único con lo que podíamos contar era que Yamamoto llegaría a tiempo.
La selección de los pilotos para la misión se volvió problemática, “porque pronto se corrió la voz sobre lo que íbamos a hacer. En un par de ocasiones estuvo a punto de estallar una pelea a puñetazos” entre los pilotos que discutían sus respectivos méritos para la inclusión. “Todo el mundo quería ir”, dijo Mitchell. “Si iba a haber un gran espectáculo, todos querían participar, los típicos pilotos de combate”. La noticia de la misión y el nombre de su objetivo previsto se extendía como la pólvora por Guadalcanal; de acuerdo a Condon, “toda la maldita isla eventualmente supo quién era, tarde o temprano”.
Mitchell bajó la lista a unos 40 pilotos disponibles y eligió al final 18. Eran hombres con los que había volado desde Fiji y Nueva Caledonia con los escuadrones de caza 12 y 70 y que ahora estaban asignados al 339º recién activado bajo su mando. Los tres escuadrones fueron asignados al 347º Grupo de Caza comandado por Viccellio.
Mitchell asignó cuatro aviones al “killer flight” que tendría la tarea de interceptar y eliminar el avión de Yamamoto. Esto fue para evitar la congestión y la confusión en el área objetivo. Como explicó Mitchell, “no había forma de que quisiera 18 aviones dando vueltas tratando de derribar a un bombardero”. Los otros 14 P-38 volarían en Combat Air Patrol (CAP) por encima del “killer flight” para contener a los cazas que los japoneses pudieran trepar mientras la intercepción estaba en progreso. Al tomar esta disposición táctica, Mitchell estaba mostrando una fe implícita en la destreza de combate de los hombres seleccionados para el “killer flight”, quienes asumieron que podrían concentrarse y destruir el avión de Yamamoto a pesar de ser superados en número por los cazas de escolta japoneses; “Sabíamos que tenían seis Zeros arriba, pero eso tampoco nos preocupaba mucho”.
Mitchell continuó trabajando hasta que estuvo seguro de que sus cálculos eran correctos. Cuando terminó, hizo correr la voz de que quería que todos los pilotos del 339º se despertaran a las 05:00 horas, desayunaran y se presentaran a la tienda de operaciones a las 06:00 horas para una reunión informativa.
Esa noche, los tanques de lanzables de largo alcance llegaron a Henderson a bordo de bombarderos pesados B-24 del 90th Bomb Group desde Port Moresby, Nueva Guinea, y fueron transportados en camiones a Fighter Two. Mientras Mitchell dormía, los equipos de tierra trabajaron frenéticamente durante toda la noche, protegiéndose de las lluvias torrenciales bajo lonas que los cubría. En la incursión, solo habría suficientes para montar uno en cada P-38 Lightning, por lo que los pilotos tendrían que despegar balanceando un tanque de 165 galones y un tanque de 310 galones. A medida que fueron abastecidos, los cazas también fueron armados; el cañón de 20 mm se cargó con proyectiles incendiarios, HE, y las cuatro ametralladoras de calibre 50 se cargaron con una mezcla de trazadoras, API y balas.
Hacía buen tiempo cuando Mitchell se levantó a las 04:30, tomó un desayuno ligero y volvió a comprobar su plan de vuelo. Cuando los pilotos se reunieron, les dijo lo esencial de la tarea que se había asignado al escuadrón, confirmó quién era el objetivo y les recordó que la misión estaba altamente clasificada. “Les dije que iba a ser una misión de voluntarios y, como esperaba, todos seguían preguntando si podían ir”, dijo Mitchell. Enumeró los nombres de los pilotos que había seleccionado en una pizarra y les informó que el vuelo sería de dos horas a aproximadamente 200 mph según la velocidad del aire. Debían “volar alejados de mi liderazgo, permanecer despiertos y no obsesionarse con el agua, lo cual es fácil de hacer en una misión tan larga tan cerca de las olas”.
Después de tocar tierra en Bougainville, arrojarían sus tanques lanzables, momento en que la sección de derribó de cuatro aviones buscarían al bombardero y a los seis cazas, mientras que los otros ascenderían rápidamente para proporcionar cobertura y también estarían listos para interceptar cualquiera de los 75 a 100 Zeros con base en Kahili que despegarían. Esta fue una preocupación para Mitchell, quien “anticipó una verdadera caza de pavos” en Bougainville.
Además, no quería que 18 P-38 Lightning contendieran contra solo seis Zeros que escoltaban a un solitario bombardero. “De esa manera, habría demasiados tratando de atrapar al bombardero y nos estaríamos interponiendo en el camino del otro”.
Mitchell seleccionó a Tom Lanphier para encabezar la sección de derribo de cuatro aviones. Los otros tres fueron Rex Barber, Jim McLanahan y Joe Moore. Besby Holmes y Ray Hine fueron designados de reserva y debían ocupar cualquier puesto en la formación de un piloto que tuviera problemas y tuviese que regresar. “Si alguien tenía que abortar, les dije que avanzaran en sus respectivas formaciones solo con señales manuales. Nadie debía tocar el botón del micrófono desde el momento en que despegáramos hasta que nos enfrentáramos a los aviones enemigos”.
Finalmente, Mitchell enfatizó a sus pilotos que debían dirigirse directamente a Guadalcanal cuando se completara la misión; “No íbamos a disparar a la franja de cazas en Kahili ni atacar a ningún otro objetivo en el suelo o en el agua”, porque no tendrían el combustible para quedarse sobre el área objetivo. El objetivo de la misión era simple: “íbamos a conseguir ese bombardero sin importar qué. Eso era todo.
El mayor John Mitchell, en el P-38 Lightning No. 110, apretó los frenos mientras aceleraba ambos motores hasta las revoluciones máximas; soltó los frenos, verificó la alineación de la brújula con el rumbo de la pista una vez más, y rápidamente se puso en el aire, iniciando un giro lento a la izquierda a 2.000 pies. Le siguieron el teniente Julius Jacobson, su compañero, en el No. 144, luego los tenientes Doug Canning, Delton Goerke, Besby Holmes (en el No. 100) y Ray Hine (en el No. 102) del Escuadrón 339. Los siguientes en la fila de despegue fueron los de la sección de ataque “killer flight” de cuatro aviones (los designados para derribar al Betty). El capitán Tom Lanphier estaba en el No. 122Phoebe», el apodo de su prometida y futura esposa, Phyllis). Le siguieron los tenientes Rex Barber en el No. 147 («Miss Virginia»), James D. McLanahan y Joseph F. Moore del Escuadrón 70. Lou Kittel comandante del Escuadrón 12 volaba con el No. 125Daisy 2»); Barber había dañado el ala de babor de este avión durante su ataque a un cazaminas japonés el 29 de marzo, pero había sido reparado a tiempo para la misión con un ala canibalizada del No. 138 («Old Ironsides»).
Una constante en la guerra es la contingencia. Incluso las operaciones especiales más meticulosamente planificadas pueden abortarse (Desert One, 1980) o casi fracasar (Neptune’s Spear, 2011) debido a fallas mecánicas. La misión Yamamoto, reunida en el último minuto, no sería una excepción. Mientras McLanahan, en el No. 116 («Lady Luck») rodaba sobre la estera de acero Marston, una llanta se agarró a un borde afilado de la estera de acero y explotó, dejándolo varado.
A medida que cada piloto se acomodaba en su posición, cambiaban los selectores de combustible del combustible interno al de los tanques lanzables. Después de unos segundos, los motores de Joe Moore tosieron y rápidamente volvió a encenderlos. Lo intentó de nuevo, pero los tanques lanzables no le proveían combustible. Decepcionado, se detuvo al lado de Lanphier e hizo una señal con la mano de que tendría que regresar a Fighter Two.
La sección de ataque se había reducido a la mitad incluso antes de abandonar el espacio aéreo estadounidense. Afortunadamente, Mitchell había anticipado tal exigencia. Hizo una señal (habia estricto silencio de radio) a los dos pilotos de reserva (Holmes y Hine) para que se unieran a Lanphier y Barber. Así empezó el camino de ida de dos horas a 50 pies para evitar la detección. Además había de cuidarse del medio ambiente, por los tiburones, ballenas y el insoportable calor que podía hacer que los pilotos se quedasen dormidos. A 4 minutos del posible punto de intercepción calculado Mitchell movió las alas para indicar de qué se acercarán, pues estaban muy dispersos y los quería donde pudiera verlos.
Volando hacia el este, hacia el sol, Mitchell no podía distinguir la costa, y “esto me preocupó mucho”, ya que temía haber calculado mal su aproximación. Pero luego, fuera de la bruma, “Vi una playa y allí estábamos justo donde quería que estuviéramos en la esquina suroeste de Bougainville”. En un extraordinario acto de navegación, el vuelo había llegado al lugar preciso previsto y, a las 09:34, solo un minuto antes de la hora prevista. Y justo encima de ellos, pasando serenamente por encima, estaba el vuelo anticipado de los aviones japoneses. Todo parecía encajar en su lugar. Como señaló más tarde el informe oficial posterior a la acción, “era casi como si el asunto hubiera sido arreglado con el consentimiento mutuo de amigos y enemigos”.
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We Killed Yamamoto (Matamos a Yamamoto). Adam Tooby
- P-38 Lightning No. 147 «Miss Virginia» del teniente Rex Barber derriba al bombardero G4M «Betty» No. 323 del almirante Isoroku Yamamoto, Bougainville, 18 de abril de 1943.
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«El último vuelo de Yamamoto»
Dichosamente ignorantes del bullicio de actividad en Guadalcanal, los preparativos japoneses en Rabaul habían procedido según lo planeado. Aunque no sabían que sus códigos habían sido comprometidos, muchos de los compañeros de Yamamoto albergaban profundos recelos acerca de toda la aventura. “Si él insiste en ir, seis cazas no son suficientes”, dijo Ozawa Jisaburo, C-en-C de la Tercera Flota, al oficial superior Kuroshima. “Dígale al jefe de personal que puede tener tantos aviones como quiera”. Pero Ugaki estaba en la cama con el dengue y la propuesta de Ozawa nunca le llegó.
El día 17, Yamamoto almorzó con el teniente general Hitoshi Imamura, comandante de las fuerzas terrestres en Rabaul. Dos meses antes, el 10 de febrero, Imamura había viajado con un avión de la marina a Buin en una visita a oficiales y hombres bajo su mando. Diez minutos antes de que aterrizaran, fueron emboscados por un vuelo de cazas estadounidenses, y solo escaparon buscando refugio en las nubes. Al relatar esta experiencia, Imamura había esperado impresionar a Yamamoto con los peligros involucrados en volar al frente, pero el Almirante simplemente expresó satisfacción por la fuga de Imamura y la habilidad demostrada por su piloto, y no mostró signos de ser disuadido.
La planificación de la Armada americana para la misión Yamamoto se había centrado originalmente en interceptar al Almirante en mar abierto después de que abordara un cazasubmarinos de la isla Ballale a Bougainville. La insistencia del mayor del Ejército Mitchell en derribar el bombardero de Yamamoto en el aire resultó fortuita, ya que Yamamoto no estaba de hecho en ruta a Ballale sino que volaba directamente al aeródromo de Buin en Bougainville. Si la misión hubiesé continuado con el plan original, los cazas estadounidenses habrían perdido a Yamamoto por completo.
Yamamoto se había cambiado a un uniforme de campaña para el fatídico viaje del 18 de abril de 1943, pero su cuerpo fue encontrado aún empuñando su espada ceremonial. Su Jefe de Estado Mayor, V.Adm. Matome Ugaki, sobrevivió a los acontecimientos del 18 de abril de 1943, pero nunca se perdonó por hacerlo. El 15 de agosto de 1945, el día de la rendición de Japón, Ugaki, que entonces era C-in-C de la Quinta Flota Aérea, dirigió 11 de los bombarderos Suisei con base en portaaviones bajo su mando en una incursión suicida final contra Okinawa. A su lado llevaba una espada corta que le había dado Yamamoto.
En la noche del 17 de abril, el contralmirante Takoji Joshima, C-in-C de la 11ª Flotilla Aérea en Shortland y amigo de Yamamoto desde hace mucho tiempo, se horrorizó cuando vio el mensaje de radio enviado cuatro días antes. “¡Qué maldita tontería, enviar un mensaje tan largo y detallado sobre las actividades del C-in-C. tan cerca del frente! Este tipo de cosas deben terminar”. Joshima voló a Rabaul y advirtió personalmente a Yamamoto que debía abortar la inspección planificada, etiquetándola como “una invitación abierta al enemigo” debido a la proximidad a las bases aéreas estadounidenses. Pero Yamamoto se negó a ser disuadido. “Tengo que ir”, dijo. "Les he hecho saber, y ellos tendrán las cosas listas para mí. Saldré mañana por la mañana y regresaré al anochecer. ¿Por qué no cenamos juntos?”
Por razones de seguridad, los pilotos y tripulaciones de los dos bombarderos seleccionados para la misión no fueron informados de sus funciones hasta después de que se apagaran las luces a las 21:00 de esa noche. Al amanecer del 18 de abril, justo cuando los cazas estadounidenses pasaban sobre las islas Russell en la primera etapa de su misión, dos bombarderos Betty Tipo 1 del Escuadrón No. 705 despegaron del aeródromo de Vunakanau en las colinas de Rabaul y volaron las siete millas hacia el Aeródromo de Lakunai, en la costa este de Nueva Bretaña. Los pilotos apagaron sus motores para esperar, y en poco tiempo llegaron Yamamoto y su séquito.
Yamamoto vestía uniforme verde campaña, habiendo decidido que sería inapropiado llegar al frente con su uniforme blanco. Conservó sus guantes blancos y su espada. Después de despedirse del vicealmirante Ozawa y de los demás que habían venido a despedirlo, cuatro pasajeros: Yamamoto, el R.Adm. Rokuro Takada, cirujano jefe de la flota combinada, el Cdr. Kurio Toibana, oficial de personal y el Cdr. Noburu Fukusaki, asistente de Yamamoto, abordaron el primer avión, No. 323, con el suboficial Kotani como capitán y piloto en jefe. El V.Adm. Matome Ugaki, Jefe del Estado Mayor de la Flota Combinada, el Capitán Motoharu Kitamura, Jefe de Pagos, el Oficial Meteorológico de Flota Cdr. Rinji Tomoro, el Oficial de Comunicaciones del Estado Mayor Cdr. Kaoni Imananka y el Oficial de Estado Mayor del Air "B" Cdr. Suteji Muroi abordaron el segundo avión, No. 326, con el Suboficial de Primera Clase Tanimoto como capitán y el Suboficial de Segunda Clase Hayashi como piloto. La tripulación de vuelo estaba formada por hombres confiables y con mucha experiencia, veteranos de muchas batallas. Hacía buen tiempo y buena visibilidad, un día agradable para volar.
Los dos bombarderos despegaron a las 0600 horas, exactamente según lo programado, y se les unieron los seis cazas Zero de escolta del Kaigun Kokutai No. 204. Como concesión a la seguridad, y para permitirle al comandante de la Flota Combinada ver algo de sus fuerzas desplegadas, la ruta de vuelo hizo su primer aterrizaje en el extremo sur de Nueva Irlanda, luego giró hacia el sur a lo largo de la costa este de Bougainville, pasando por las bases japonesas de Buka y Kieta, y luego la de Buin.
Los Zeros se formaron en dos vuelos de tres, cada uno en una formación de "V". Los japoneses mantuvieron las montañas de Bougainville a su izquierda con la suposición de que si se encontraban con cazas estadounidenses, estos tendrían que venir del lado del mar. Los bombarderos mantuvieron una altitud de 6.500 pies con los cazas a 8.200 pies por encima y una milla detrás a cada lado de ellos.
El bombardero Betty de Ugaki llevaba su armamento regular de tres ametralladoras de 13 mm y un cañón de 20 mm, pero debido al peso de las cajas de municiones, el líder del escuadrón ordenó solo un caja para cada arma. No hay evidencia de que el Betty de Yamamoto estuviera armado. Como los japoneses tenían superioridad aérea en Buin, no anticiparon la acción del enemigo. No se brindó información previa al vuelo a ninguno de los miembros de la tripulación de vuelo sobre la ubicación de las bases enemigas o la posibilidad de encontrar interceptores estadounidenses durante el vuelo. Además, los pilotos de escolta habían quitado las radios de sus cazas para ahorrar peso. Esto significaba que no podrían comunicarse con los bombarderos. En todos los niveles, la seguridad operativa japonesa fue increíblemente laxa. A las 0605 horas, el comandante de la base en el aeródromo este de Rabaul envió un mensaje informándole al comandante de la base de Ballale de la partida de dos bombarderos y seis cazas Zero. Otro mensaje fue enviado después del despegue por el piloto jefe del avión que transportaba a Yamamoto, informando a la base de Ballale que “debían llegar a las 07.45”. Ambos mensajes se enviaron en códigos de vuelo simples, aunque incluso un descifrado inmediato no habría permitido el tiempo necesario para preparar un ataque.
Al poco tiempo del vuelo, Ugaki, que estaba sentado en el asiento del capitán inmediatamente detrás del piloto principal Hayashi, cabeceó. A las 07.30, el vuelo vislumbró por primera vez a Ballale y comenzó un descenso poco profundo en preparación para el aterrizaje. Tanimoto, que estaba en el asiento del copiloto, le pasó a Ugaki, todavía medio dormido, una nota que decía: “Espero llegar a Ballale a las 0745”. La formación volaba a lo largo de la costa oeste de Bougainville, con una densa jungla visible debajo.
De repente, uno de los cazas de escolta aceleró por delante del segundo bombardero. Bajó las alas y se pudo ver al piloto apuntando a algo. Otro de los Zeros de escolta se acercó al bombardero líder, que rápidamente aumentó la velocidad y empujó su morro hacia abajo en un rápido descenso. A los mandos del segundo bombardero estaba Hiroshi Hayashi, un suboficial de vuelo de segunda clase de la Armada japonesa asignado al Escuadrón Aéreo No. 705, que había servido durante casi un año en Rabaul. Su respuesta inmediata fue la indignación profesional; era peligroso bajar de altitud a tal velocidad. Pero su terrible experiencia recién comenzaba.
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

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«Rendezvous over Bougainville» (Encuentro sobre Bougainville). Koike Shigeo
P-38 Lightning No. 147 «Miss Virginia» del teniente Rex Barber sobrepasa al bombardero G4M «Betty» No. 323 del almirante Isoroku Yamamoto luego de impactarlo en el motor derecho. Rex Barber, es considerado generalmente como el piloto que derribó el avión de Yamamoto, el mayor John W. Mitchell, quien planeó y dirigió la misión (Operation Dillinge), y Kenji Yanagiya, único piloto sobreviviente de los seis cazas, que escoltaron al Betty de Yamamoto ese fatídico día.
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«La intercepción»
Fue Doug Canning, quién volaba con el No. en el vuelo, quien rompió el silencio de la radio: “¡Bogeys! ¡A las once en punto!” En ese momento, Mitchell vio no uno sino dos bombarderos japoneses cruzando el extremo occidental de Bougainville a 5 millas de distancia a unos 4.500 pies en un descenso poco profundo hacia Ballale con seis Zeros detrás de ellos en dos formaciones de tres a unos mil pies más alto. Él respondió “Roger” y “Los tengo”. Empezó el ascenso raudo de los P-38.
Al ascender los tanques lanzables de Besby Holmes no se desprendían: “Sacudí el disparador, revisé los disyuntores, no pasó nada. No podía soltarlos”. Llamó por radio el líder de killer flight Thomas Lanphier (jefe de la sección de ataque): “Espera un minuto, Tom, soltaré mis tanques, solo dame un segundo”. Al no obtener respuesta de Lanphier, Holmes se apartó de la formación de regreso sobre el agua, girando hacia el mar y bajando la nariz para ganar velocidad, esperando que la aceleración ayudara a soltar los tanques. “Eso fue un error en lo que a mí respecta”, señaló Mitchell más tarde, mientras mostraba la debida deferencia a Raymond Hine (Wingman), el compañero de Holmes, quien “lo siguió legítimamente para protegerlo”.
La inteligencia, el ingenio y la navegación habían llevado a los cazas estadounidenses al punto preciso de contacto. Pero a partir de ese momento, toda la operación pareció desmoronarse. Mitchell sintió que su corazón se hundía; ahora tenía sólo la mitad de los cazas planeados para enfrentarse al doble de bombarderos de lo previsto. Peor aún, no podía ordenar a los pilotos restantes que se concentraran en uno de los Bettys, ya que no tenía idea de cuál era el de Yamamoto.
Por tanto, la acción se centraría en el killer flight. Todos los relatos posteriores coinciden en que Lanphier (en el lado izquierdo) hizo un giro ascendente a la izquierda (norte a noroeste). Al hacerlo, se enfrentaría cara a cara con los tres Zeros de escolta en el lado de la formación que da al mar. Rex Barber, viéndolo, se inclinó hacia la derecha. Mitchell, mirando desde arriba, dijo por radio: “¡Vayan por los bombarderos ... maldita sea, los bombarderos!”. Ni Barber ni Lanphier (los dos del grupo que quedaban) recordarían más tarde haber escuchado esta transmisión de radio. Estaban demasiado centrados en la misión.
Hay divergencias en lo que sucedió después, los relatos de los pilotos difieren totalmente unos de otros, y se han ido a la tumba jurando que lo que cada uno ha relatado es lo que realmente sucedió, pero ninguno coincide en que fue lo que realmente paso. Desde el punto de vista japonés, los acontecimientos de ese día fueron perfectamente sencillos. Fueron emboscados y derrotados. Los pilotos de los Zeros que escoltaban fueron tomados completamente por sorpresa y reaccionaron fatalmente tarde a la amenaza. Volaban por encima de los bombarderos y escudriñaban el horizonte que tenían delante hacia el sur; nunca sospecharon que los cazas estadounidenses se acercarían por detrás de ellos a menor altitud. Uno de ellos, Kenji Yanagiya, solo se dio cuenta de que estaban siendo atacados cuando el líder de vuelo de repente agitó sus alas e inmediatamente se lanzó en picado a toda velocidad.
El pensamiento inmediato que pasó por su mente no fue intentar derribar los P-38, sino desviarlos de su camino de ataque. Los seis Zeros se lanzaron en picado desde su mayor altitud para posicionarse entre los bombarderos y los P-38 que se aproximaban. En lugar de disparar a los cazas estadounidenses, siguieron disparando frente a los P-38, tratando de evitar que se acercaran a los Bettys. Sin embargo, el enemigo fue implacable: “Todos disparaban al bombardero y simplemente iban en filas, por así decirlo. Todos estaban disparando ... Dispara, voltea, desciende, así como así”.
A bordo de los bombarderos, la confusión era total. “¿Que pasó?” Ugaki llamó al capitán de su avión, quien respondió: “Debe ser un error”. La tripulación a bordo tomó puestos de batalla, limpió sus armas y se preparó para disparar. “Por un momento, el viento que soplaba y el manejo de las ametralladoras causaron un ruido mixto e inquietante”, recordó Ugaki. Su bombardero hizo un giro evasivo repentino de más de 90 grados. Habiendo visto a los cazas estadounidenses, el capitán del bombardero, “al ver un avión enemigo a punto de lanzarse hacia nosotros, tocó el hombro del piloto, indicándole que girara a la izquierda o a la derecha”. Los aviones de Yamamoto y Ugaki se separaron a medida que aceleraban en sus inmersiones, la distancia entre ellos aumentaba a medida que el avión No. 1 se inclinaba hacia la derecha, al suroeste hacia la costa mientras que el avión No. 2 giraba hacia el este a la izquierda.
Cuando el avión de Ugaki se separó del bombardero líder, perdió el rastro de Yamamoto antes de localizar finalmente al Betty del C-in-C. Se horrorizó al ver el avión, ahora rozando la cima de la jungla, arrojando humo y perdiendo velocidad mientras se dirigía hacia el sur. Ugaki ordenó al oficial de estado mayor Muroi, que estaba parado en la pasarela en diagonal detrás de él, que vigilara el avión del C-in-C, luego se volvió hacia el piloto y gritó: “¡Siga al avión número 1! ¡Sigue el avión número 1!
Hayashi, que estaba realizando maniobras de escape desesperadas, a veces usando solo sus pies y otras solo sus manos mientras inclinaba el avión y lo ponía en curvas cerradas, también había perdido de vista al otro bombardero. “Las trazadoras pasaron por nuestras alas y el piloto maniobró frenéticamente para evadir el avión de combate que lo perseguía”, recordó Ugaki. “Esperé con impaciencia a que el avión volviera a la posición horizontal, para poder observar el bombardero del almirante. Aunque esperaba lo mejor, sabía muy bien cuál sería el destino del avión”. Su premonición fue correcta. El avión de Yamamoto ya no estaba a la vista; dominando el horizonte había una columna de humo negro que salía de la densa jungla hacia el aire. Su desesperación en ese momento impregna la entrada de su diario: “¡Ay! ¡Eso es todo!
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por vampicrazy »

Caído de la Pag. 45 a mejor calidad y lo demás....
Tomcat escribió:
12 Feb 2012 01:12
Misión Cumplida, de Roy Grinnell - El derribo del Almirante Yamamoto
«Mission accomplished» (Misión cumplida). Roy Grinnell
P-38 Lightning No. 147 «Miss Virginia» del teniente Rex Barber proveniente de Guadalcanal junto a otros 15 P-38 intercepta al Mitsubishi G4M1 Betty que transportaba al almirante Yamamoto, información obtenida al descifrar un mensaje.
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Por lo tanto, es una cuestión de registro histórico que lo que sucedió en los cielos sobre Bougainville en la mañana del 18 de abril de 1943 no está en duda. Sin embargo, la pregunta que queda es cómo sucedió exactamente. Posteriormente, los tres miembros sobrevivientes del Kill Flight publicaron sus propios relatos o expresaron sus puntos de vista en entrevistas y foros públicos. Son imposibles de armonizar entre si.
Cuando Rex Barber regresó a Guadalcanal, aterrizando en Fighter Two “casi sin gasolina”, recordó. Su jefe de equipo le mostró los cuatro agujeros de bala a través de las palas de su hélice izquierda y los tres de su hélice derecha. Hubo 104 agujeros de bala dentro y fuera en las alas, la sección de la cola y el fuselaje, probablemente de 52 impactos, todos de atrás hacia adelante. “Esto me confirmó que fui golpeado por la espalda por los Zeros, no por los artilleros de los Bettys”.
Cuando llegaron, uno por uno, Mitscher se encontró con sus pilotos con una caja de bourbon, Viccellio con una caja de leche fresca, ambos por derecho propio, lujos que significaban cuán orgullosos estaban los comandantes de sus hombres.
Pero Lanphier (el primero en regresar) no pudo contener su entusiasmo o su deseo de ser el primero en reinvidicar su derribo. Aún a unas pocas millas de la isla, llamó “Recon”, la estación directora de caza de Guadalcanal. Cuando el teniente Edward C. Hutcheson, el oficial de servicio, respondió, Lanphier gritó jubiloso, en un canal no codificado, “¡Tengo a Yamamoto! ¡Tengo al hijo de puta! ¡Él no dictará ahora los términos de paz en la Casa Blanca!
Más de 40 años después, Ames recordó dolorosamente sobre el regreso de la misión: “Todo lo que puedo recordar es lo molesto que estaba cuando Tom Lanphier hizo su declaración por el micrófono abierto”.
Lanphier no había perdido nada de su actitud exultante una vez que aterrizó. El teniente Joseph O. Young recordó que Lanphier fue el primero en aterrizar. “Desde el avión, reclamó la victoria sobre el almirante Yamamoto en términos inequívocos. Su reacción fue asombrosa para mí y parecía irracional. Estaba visiblemente conmocionado, pero muy inflexible sobre su victoria”.
Lanphier dijo más tarde que quería hacer un pase de la victoria sobre Henderson y Fighter Two, pero con su indicador de combustible vacío, sabía que tal vez no lo lograría. Dijo que su motor izquierdo se paró en el aterrizaje y se detuvo cerca del final de la pista. Los equipos de tierra corrieron hacia su avión y lo rodearon mientras salía de la cabina. Seguía repitiendo: “¡Tengo al hijo de puta! ¡Tengo a Yamamoto!” Todos le dieron una palmada en la espalda mientras desabrochaba el paracaídas y se subía a un jeep que lo esperaba.

Mitscher también ordenó a Read que preparara recomendaciones para que todos los supervivientes de la misión reciban la Medalla de Honor del Congreso y la promoción.
El informe parece haber solucionado y concordado los relatos de los tres supervivientes de kill section (los cuatro P-38 encargados del ataque), haciendo que el resultado “oficial” sea de tres bombarderos Betty y tres Zeros derribados. “No se expresó un desacuerdo: de Mitchell, de Barber, de Lanphier, y de Viccellio” con respecto a esta conclusión, Condon afirmó: “Nada”. En realidad, las afirmaciones inflaron drásticamente el número de aviones enemigos destruidos. Solo había dos Betty en Bougainville ese día, no tres, y a pesar de todo lo que se habló de Zeros explotando o siendo derribados en llamas, ninguno de ellos se perdió durante el enfrentamiento. De hecho, no solo sobrevivieron los seis cazas de la escolta, además no hubo un solo agujero de bala en ninguno de ellos. Después de dos horas en Ballale, todos recibieron la orden de regresar a Rabaul. No es que las cuentas japonesas fueran más precisas. El historial de combate de la escolta de Zeros dice: “Seis aviones enemigos derribados: Tsujinoue 2, Sugita 2, Hidaka y Yanagiya 1 cada uno”. La tendencia inherente de los pilotos de combate en el fragor de la batalla a embellecer la acción o exagerar sus logros pone en duda la veracidad de cualquier declaración hecha. Sin embargo, el informe aparentemente aplacó a los pilotos estadounidenses involucrados en ese momento, y cualquier mala voluntad sobre afirmaciones específicas parecía haber disminuido. Con respecto a las puntuaciones individuales después de la misión, “me importaba un carajo”, dijo Mitchell. “Hicimos lo que se suponía que debíamos hacer. Para mí no importaba quién derribara al Almirante”.
De hecho, el estado de ánimo parece haber mejorado hasta el punto en que, pocos días después de la misión, tras haber obtenido diez días de descanso y relajación, Barber y Lanphier se encontraron disfrutando de múltiples rondas de golf juntos en Auckland, Nueva Zelanda. En un momento, Barber le preguntó en voz alta de dónde había venido el informe de la misión, dado que él, Mitchell y Holmes nunca fueron consultados. Según Barber, quien también afirma que el general de brigada Dean "Doc" Strother, el 13° Oficial de Operaciones (Ops Officer) de la Fuerza Aérea FC que se había unido a ellos en el campo de golf, constató esta conversación, Lanphier respondió: “No se preocupe, Rex. Fui a la tienda de Operaciones (Ops) esa noche y ayudé a redactar el informe y completé los detalles importantes. También ayudé a escribir nuestras menciones para la Medalla de Honor”.
El entusiasmo de Lanphier por ser el centro de atención pronto sería contraproducente de manera espectacular. El corresponsal de guerra de AP, J. Norman Lodge, se unió más tarde al trío de golf. El 11 de mayo de 1943, diez días antes de que los japoneses admitieran formalmente la muerte de Yamamoto, los censores de la Marina de los EE. UU. en Nueva Caledonia revisaron un artículo que Lodge había presentado para su aprobación, que contenía una descripción detallada de la misión ultrasecreta y declaraba sin rodeos: “Nosotros tenemos todas las razones para creer que Yamamoto viajaba en uno de los bombarderos". Esta posible violación de información altamente clasificada contravenía directamente una orden establecida explícitamente por Nimitz de que "no se debía dar publicidad de ningún tipo relacionada a esta acción". Barber y Lanphier fueron convocados a la oficina de Halsey, donde el almirante los atacó sin piedad. “Nos acusó de todo lo que se le ocurrió, desde ser traidores a nuestro país hasta ser tan estúpidos que no teníamos derecho a usar el uniforme estadounidense”, recordó un escarmentado Rex Barber. Halsey rechazó las recomendaciones a la Medalla de Honor que había recibido de Mitscher e informó a los pilotos, “en lo que a mí respecta, ¡ninguno de ustedes merece ni siquiera una Medalla Aérea por lo que hizo! Deberían enfrentar un consejo de guerra”. A regañadientes, Halsey finalmente aprobó la adjudicación de la Cruz Naval (Navy Cross). Esta acción podría haber sido impulsada por su conciencia culpable, ya que Lodge había terminado su artículo con la línea: “Tienes toda la razón para creer que una de tus codornices era un pavo real y que era Yamamoto quien era de hecho ese pavo real”, claramente derivado del mensaje de felicitación de Halsey, que lo envió sin codificación, como primera respuesta al mensaje de Mitscher.
Lanphier aprovecharía una oportunidad más para pulir su propia imagen antes de que terminara la guerra. La revista Time tenía un corresponsal en Guadalcanal, y se sabe que Lanphier habló con él. Su interpretación de la misión influyó mucho en la edición del 31 de mayo de la revista, que incluía una caricatura de Yamamoto en su portada y un artículo en la página 28 informando su muerte. El artículo terminaba con: "Cuando se publique el nombre del hombre que mató al almirante Yamamoto, Estados Unidos tendrá un nuevo héroe". Los lectores no tuvieron que esperar mucho para descubrir el misterio de quién podría ser. En la página 66 del mismo número, un artículo titulado “Héroes, la generación más joven” describía una misión de 16 cazas P-38 que volarón cerca de Kahili. Mientras que 12 cazas habían ascendido para dar cobertura aérea superior:
Los cuatro a nivel del agua mantuvieron la trayectoria, encontraron una caza inesperada; tres bombarderos japoneses volviéndose a casa con una pesada cobertura de Zeros.
Acompañando al artículo había una foto de un Lanphier sin camisa, a quien se le atribuía el mérito de ser el comandante del escuadrón. No se hizo mención de Mitchell.
La confirmación del destino de Yamamoto solo podía provenir de los japoneses, y ese fue un proceso terriblemente lento. Inmediatamente después de la operación, por tierra, mar y aire, los japoneses buscaron desesperadamente llegar al lugar del accidente, esperando contra toda esperanza que pudiera haber sobrevivientes.
Un destacamento del 17º Ejército al mando del teniente segundo Hamasuna, que acampó cerca de la aldea nativa de Aku, a unas 29 millas al oeste de Buin, presenció un combate aéreo a una altitud extremadamente baja por encima de ellos al amnecer del 18 de abril. Varias horas después, Hamasuna recibió órdenes del cuartel general del regimiento: “Un avión que transportaba a altos mandos de la marina se ha estrellado. Debes organizar un grupo de búsqueda e ir a buscarlo. Estabas mirando, así que sabrás aproximadamente dónde se estrelló”.
Hamasuna seleccionó a un sargento y otros nueve suboficiales y hombres de su pelotón. Dos días después, se toparon con los restos de un bombardero Betty. Las alas y las hélices habían sobrevivido, pero el fuselaje se había roto justo en frente de la insignia del Sol Naciente, y la sección que se extendía desde allí hasta la cabina era un casco quemado. Significativamente a la luz de la afirmación posterior de Lanphier, de que la cola del bombardero “estaba lanzando una serie constante de disparos desde el cañón alojado allí”, no se encontró ni se recuperó armamento defensivo dentro o alrededor del avión derribado.
No hubo supervivientes. Los cuerpos de los 11 miembros de la tripulación y los pasajeros estaban esparcidos por los escombros. Entre ellos estaba Yamamoto. Todavía estaba sentado erguido en su asiento, que se había desprendido con el impacto. Aún con sus guantes blancos, su mano izquierda agarraba su espada, mientras su mano derecha descansaba ligeramente sobre ella. El reloj de Yamamoto se había detenido a las 07.45 horas. Según el informe de la autopsia, mientras estaba sentado en el lado derecho del Betty detrás del copiloto, mirando hacia adelante, el Almirante había sido alcanzado y muerto por cualquiera de las dos balas de ametralladora .50cal. Uno había entrado por el ángulo de su mandíbula inferior izquierda y salía por el ojo derecho, mientras que el otro había entrado por el centro del omóplato izquierdo, pasando hacia arriba y hacia la derecha, sin herida de salida.
Posteriormente se encontró un sobre en la caja fuerte de Yamamoto a bordo del Musashi: “¡Esperen un poco, jóvenes! ¡Una última batalla, peleada galantemente hasta la muerte, y me uniré a ustedes!
El 7 de mayo, el Musashi zarpó del fondeadero de Harushima en Truk llevando las cenizas de Yamamoto y los demás que habían muerto con él. El 21 de mayo, entró en la bahía de Tokio y echó anclas frente a Kisarazu. Ese día, el Cuartel General Imperial finalmente dio la noticia al pueblo japonés. Un locutor de radio de Tokio interrumpió el programa regular para declarar: “En abril de este año, el almirante Yamamoto Isoroku, comandante en jefe de la Flota Combinada, sufrió una muerte galante a bordo de su avión en un encuentro con el enemigo en el curso de la dirección operaciones generales en la línea del frente ...” El locutor rompió a llorar y no pudo continuar.
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

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Caída de la Pag. 159 a mejor calidad y lo demás.... :dpm:
vampicrazy escribió:
08 Jun 2014 00:46
'Fighter Two - Guadalcanal'. P-38G del 339th Escuadrón de Caza retornan tras el derribo del G4M Betty que transportaba al almirante Isoroku Yamamoto. Jim Laurier
«Fighter Two - Guadalcanal». Jim Laurier
P-38 Lightning del Escuadrón de Caza No 339 aterrizan en la pista de aterrizaje «Fighter Two» en Guadalcanal. En primer plano está el avión del líder del grupo John Mitchell en el P-38 No 110. Desde esta pista de aterrizaje, el 339 voló una de las misiones más largas sobre el agua de la Segunda Guerra Mundial cuando voló con éxito e interceptó un vuelo de aviones japoneses en ruta a Bougainville. Su misión era derribar un avión japonés que transportaba al almirante Isoruko Yamamoto, el hombre que orquestó el ataque a Pearl Harbor. Mediante una planificación cuidadosa, un vuelo hábil y una navegación excepcional, interceptaron a los cazas y bombarderos japoneses en el lugar y momento exactos y derribaron varios aviones, incluido el del almirante Yamamoto, un Mitsubishi G4M1 «Betty». Más tarde se descubrió que el Almirante recibió un disparo en el pecho de un solo proyectil calibre cincuenta, matándolo instantáneamente. Meses antes, Yamamoto había predicho su propia muerte. La pérdida fue un duro golpe para la moral de las fuerzas militares del Japón.
Imagen

Los descifradores de códigos estadounidenses habían estado al tanto de este hecho antes de la declaración oficial. Semanas antes, la comunicación imperial con la Flota Combinada había dejado de dirigirse al C-en-C, y en su lugar se dirigía a su Jefe de Estado Mayor. Cuando el cuerpo de prensa de la Casa Blanca le preguntó al presidente qué pensaba del anuncio formal, la respuesta fue típicamente críptica. “¿Está muerto?” Preguntó Roosevelt, con una sonrisa tímida. “Dios mio.”
Yamamoto, a quien se le había concedido póstumamente la Gran Orden del Crisantemo, Primera Clase, y el rango de Almirante de Flota, recibió un funeral de estado el 5 de junio de 1943, el mismo día del mismo mes que el funeral del Almirante Togo Heihachiro nueve años antes. Esa mañana, sus cenizas se colocaron en un pequeño ataúd cubierto con una tela blanca y se colocaron en un cajón de artillería negro. La procesión, encabezada por una banda naval que tocaba la Marcha Fúnebre de Chopin, avanzó lentamente hacia el Parque Hibiya cerca del Palacio Imperial en el centro de Tokio. Las carreteras estaban llenas de dolientes y se estima que tres millones de japoneses se agolparon en el área cercana al cementerio para presentar sus últimos respetos a un héroe nacional. Cuando terminó el funeral, la mitad de las cenizas de Yamamoto fueron enterradas en una tumba junto a la de Togo, mientras que la otra mitad fue enterrada en su casa en Nagaoka.
Los japoneses seleccionaron al almirante Mineichi Koga como el nuevo C-in-C de la Flota Combinada. Notificado de su ascenso, Koga respondió: “Solo había un Yamamoto y nadie puede reemplazarlo. Su pérdida es un golpe insoportable para nosotros”. Koga murió en un accidente aéreo en Filipinas el 31 de marzo de 1944. El almirante Soemu Toyoda y finalmente el almirante Jisaburo Ozawa lo sucedieron a su vez al frente de la condenada y agonizante Armada Imperial Japonesa.
Churchill señaló que en numerosas ocasiones los británicos podrían haber organizado el asesinato de Erwin Rommel de la misma manera que los estadounidenses lo habían hecho de Yamamoto, pero habían elegido no hacerlo porque podría haber llevado a los alemanes a reforzar la seguridad en torno a sus códigos Enigma, con consecuencias desastrosas para el esfuerzo bélico general. Con ese fin, Churchill incluso había estado dispuesto a sacrificar su propia población urbana. En noviembre de 1940, los descifradores de códigos británicos confirmaron de antemano que la Luftwaffe iba a bombardear la ciudad de Coventry. Churchill decidió que era mejor guardar silencio y perder la ciudad que poner en peligro a Ultra. Para mostrar su disgusto, los británicos detuvieron el intercambio de comunicaciones relacionadas con Ultra y Magic con los estadounidenses durante semanas después de la misión Yamamoto, y no reanudaron el intercambio hasta más tarde en mayo de 1943.
Inmediatamente después de la misión, los japoneses ciertamente sabían que Yamamoto había sido sometido a una interceptación premeditada. Lo que sorprendió al Flt. Petty Officer Kenji Yanagiya (piloto de un Zero de la escolta) fue la naturaleza premeditada del ataque; que los estadounidenses se aparecieran de la nada para dar “un solo golpe, y luego se dispersaran para escapar ... sin confirmar, simplemente se fueron”. No tenía ninguna duda en su mente de que los estadounidenses sabían quién estaba de camino a Kahili. “Fue deliberado. No fue un accidente.
Lanphier siempre fué noticia, su deseo innato de ser el centro de atención persistió hasta el final. Además de “derribar nueve aviones japoneses, dañar ocho en tierra y hundir un destructor”, el obituario de noviembre de 1987 que señalaba su entierro en el cementerio nacional de Arlington afirmaba sin rodeos que “Lanphier derribó el avión que transportaba al almirante Isoroku Yamamoto”.
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

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Caído de la Pag. 159...
vampicrazy escribió:
08 Jun 2014 00:13
Lockheed P-38G 'Miss Virginia' que abatio al G4M Betty del Almirante Isoroku Yamamoto. Arcadiusz Wróbel. Box art Halinski
Lockheed P-38G Lightning No. 147 «Miss Virginia» del teniente Rex Barber que abatio al G4M Betty No. 323 del Almirante Isoroku Yamamoto. Arcadiusz Wróbel. Box art Halinski
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La “Transcripción de los procedimientos" oficial de la Junta de la Fuerza Aérea para la Corrección de Registros Militares del 17 al 18 de octubre de 1991 contiene el testimonio del Dr. Charles Darby, residente de Nueva Zelanda e ingeniero geotérmico sobre sus investigaciones forenses de los restos del bombardero Betty del almirante Yamamoto en 1972 y en 1988. Su análisis detallado concluyó que el bombardero, estaba ardiendo antes de tocar el suelo, se estrelló contra árboles e impactó aproximadamente 40° con el morro hacia abajo con ambas alas niveladas. Había perdido potencia en ambos motores y las hélices se habían detenido o giraban muy lentamente. Darby testificó que el Betty había aterrizado más o menos intacto, y “por ningún esfuerzo hecho por la imaginación, cualquier parte del ala derecha podría haberse desprendido en vuelo". Además, Darby testificó que toda la evidencia de daño de combate por balas y trozos de fuselaje fundido por el impacto de un proyectil provenían de la posición de ataque de Rex Barber, “desde inmediatamente detrás del bombardero a través de la posición del artillero de cola y prosiguiendo hacia adelante a través del fuselaje”. En opinión de Darby, “No hubo evidencia entre los restos de un ataque desde el lado de estribor del bombardero como se relata en todos los relatos de Lanphier”.
Finalmente, el asiento que ocupaba el almirante Yamamoto en el momento del ataque y en el que se encontró su cadáver cerca de los escombros tras el accidente se conserva y se exhibe hoy en Japón. El daño por metralla en la parte trasera del asiento coincide con la herida mortal en la espalda descrita en el informe de la autopsia de Yamamoto.
La única corroboración parcial del relato de Lanphier proviene de Hiroshi Hayashi, quien ha dicho que Betty de Yamamoto fue atacado por dos P-38. El primer ataque se realizó desde el lado derecho, mientras que el segundo ataque se realizó desde el lado izquierdo. Crucialmente, debido a que fue solo cuestión de segundos después del segundo ataque que el Betty se estrelló, asume que el P-38 que realizó el ataque desde el lado izquierdo fue el responsable de derribar el bombardero de Yamamoto, ya sea porque mató o hirió al piloto del bombardero o porque destruyó los sistemas de control del Betty. Está convencido de que el avión que atacó por el lado derecho no alcanzó el avión de Yamamoto.
Mitchell también estaba convencido de que para que Lanphier hubiesé derribado el bombardero de Yamamoto de la manera en que lo describió, tendría que haber sido el beneficiario del “disparo más improbable que pueda hacer un piloto”.
En última instancia, concluyó Mitchell, hablando en nombre de todos los demás miembros del vuelo con respecto al relato de la acción de Lanphier: “No hay un hombre aquí que haya visto algo así ... El hecho es que nadie verificó que Lanphier hiciera esto”. En el análisis final, “no hay evidencia, ninguna confirmación por parte de nadie, de que Lanphier derribara un caza Zero ese día, y que derribara un bombardero ese día”.
Eso deja a Barber, cuyo carácter, temperamento e integridad siempre han merecido el mayor respeto de sus colegas. Su relato surge como el más viable, desde la perspectiva de ser técnicamente plausible y personalmente creíble. “En ningún momento recuerdo que alguien haya dudado de lo que dijo o hizo Barber”, concluyó Julius Jacobson, compañero de Mitchell. “Lo único que se cuestionó fue lo que dijo Lanphier. Estoy convencido de que Barber derribo ese avión y probablemente mató a Yamamoto”.
Quizás la última palabra debería ser de parte de los japoneses. En una declaración jurada, Kenji Yanagiya, el único piloto sobreviente (los otros cinco murieron antes de que termne la guerra) de la escolta de Zeros de Yamamoto y un hombre sin interés personal en atribuir su resultado a ningún estadounidense individual, declaró:
Vi un P-38 disparando a la cola del bombardero del almirante Yamamoto y vi el avión del almirante echando humo y ardiendo mientras un P-38 estaba directamente detrás de él. Vi el avión del Almirante descender hacia la jungla en una actitud de aterrizaje forzoso dentro de los 20 a 30 segundos desde que vi por primera vez un P-38 detrás del avión del Almirante disparando contra él. Desde el momento en que avisté por primera vez al P-38 hasta que el avión del Almirante intento aterrizar en la jungla, pasaron dos minutos o menos.
En lo que respecta a Mitchell, la declaración de Yanagiya “es lo que yo llamo una confirmación”.
La ironía es que Lanphier no tuvo que construir una narrativa falsa de los eventos de esa mañana para asegurarse un lugar en la historia. Su reacción instintiva al enfrentarse a los cazas de la escolta en el momento del contacto es lo que le dio a Barber el tiempo y el espacio para cumplir la misión. Desempeñó un papel fundamental en un esfuerzo de equipo que se extendió por el Pacífico e incorporó personal en todos los niveles, desde los criptoanalistas en sus oficinas hasta los equipos de tierra en sus talleres o tiendas y los pilotos en sus cazas. No se debe permitir que la disputa por el crédito oculte el hecho de que la operación fue un triunfo de la inteligencia, la logística, la planificación y la iniciativa. Puede haber pocos paralelismos en la historia militar de una acción de un conjunto de piezas configuradas de manera tan perfecta y ejecutada de manera tan brillante.
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

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Lockheed P-38G Lightning No. 147 «Miss Virginia», piloto: teniente Rex Barber causante de la muerte de Yamamoto. Box art Tamiya
El P-38 era un arma versátil que ofrecía una plataforma adecuada para la interceptación, bombardeo en picado, bombardeo a nivel, ataque terrestre, combate nocturno, reconocimiento fotográfico, radar y búsqueda de rutas visuales (pathfinding) para bombarderos y misiones de evacuación. Su fuerte era como caza de escolta de largo alcance cuando estaba equipado con tanques lanzables debajo de sus alas.
La construcción única de doble brazo del P-38 era su mejor ventaja, que ilustraba claramente la razón de ser del apodo dado al Lightning por sus adversarios japoneses: Two Fighters, One Pilot. Lockheed diseñó el P-38 en respuesta a una especificación de febrero de 1937 del Cuerpo Aéreo del Ejército de los Estados Unidos (United States Army Air Corps) que estipulaba una velocidad aérea máxima de al menos 360 mph en altitud y un ascenso a 20.000 pies en seis minutos. El diseño de bimotor y doble brazo fue la solución novedosa a estos estrictos requisitos a los que llegó el equipo de diseño de Lockheed bajo la dirección de Clarence “Kelly” Johnson y Hall Hibbard.
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Lockheed P-38G-13 (c/n 43-2204 o 43-2264) Lightning No. 147 «Miss Virginia», Escuadrón de Caza 339, montura habitual del teniente Bob Petit durante marzo/abril de1943 en Guadalcanal. El barco marcado en el morro fue hundido por este último el 29 de marzo, mientras que las dos marcas de victoria pertenecen a Rex Barber, quien consiguió dos «Zeros» en este avión el 7 de abril de 1943. Barber volvió a pedir prestada al «Miss Virginia» el 18 de abril para la misión de Yamamoto y logró una de las «muertes» más importantes de la historia. El Lightning de Rex Barber fue prestado de Bob Petit para la misión de Yamamoto («Miss Virginia») regresó a Guadalcanal severamente dañado pero aún en un estado apto para volar. Sin embargo, incluso después de ser reparado, duró poco más de un mes antes de un aterrizaje de panza lo redujera a la condición de inutilizable y no dejó otra opción que desecharlo.
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por vampicrazy »

Caído de la Pag. 75...
Rittmeister von Junzt escribió:
29 Ago 2012 21:35
Mitsubishi G4M1 Tipo 1 Modelo 11 Betty - box art Hasegawa, parece que la ilustración representa el avión en el que viajaba el Almirante Yamamoto al ser emboscado y abatido sobre Bougainville por los P-38.
Mitsubishi G4M1 Type 1 Model 11 «Betty» No. 323 en el que viajaba rumbo a Bougainville el Almirante Isoroku Yamamoto, el fatidíco 18 de abril de 1943 al ser abatido por los P-38 Lightning. Takayoshi Wada. Box art Hasegawa
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Pd. por la posición de ataque el P-38 atacante parece ser el del capitán Thomas Lanphier, Jr., del Escuadrón de Caza 70.
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por vampicrazy »

Caído de la Pag. 159....
vampicrazy escribió:
08 Jun 2014 00:26
'Last Flight Of Yamamoto Isoroku'. Jack Fellows
Lockheed P-38G 'Miss Virginia' del Primer Teniente Rex T. Barber del 339th FS, 347th FG (13th Air Force) derriba al G4M1 Betty del almirante Yamamoto el 18 de abril 1943. La intercepcion al Betty que transportaba al almirante Yamamoto, se logró con la información obtenida al descifrar un mensaje.
«Last flight of Yamamoto Isoroku» (Último vuelo de Yamamoto Isoroku). Jack Fellows
Lockheed P-38G «Miss Virginia» del Teniente Primero Rex T. Barber del 339th FS, 347th FG (13th Air Force) derriba al G4M1 Betty del almirante Yamamoto el 18 de abril 1943. La intercepcion al Betty que transportaba al almirante Yamamoto, se logró con la información obtenida al descifrar un mensaje japonés.
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Re: Cuadros y láminas aviación Segunda Guerra Mundial

Mensaje por vampicrazy »

«Muerte de Yamamoto». Paul Salmon
Los dolientes se alinean en las calles de Tokio para presentar sus últimos respetos mientras pasa la procesión fúnebre de Yamamoto, el 5 de junio de 1943. Yamamoto fue el duodécimo plebeyo al que se le concedió el honor de un funeral de estado. El estado de ánimo en Estados Unidos era menos sombrío. El propio presidente disfrutó enormemente de la ocasión, redactando una burlona carta de condolencia a la viuda de Yamamoto: “El tiempo es un gran nivelador y de alguna manera nunca esperé ver al señor en la Casa Blanca de todos modos. Siento no poder asistir al funeral porque lo apruebo. Esperando que esté donde sabemos que está. Muy sinceramente suyo, Franklin Delano Roosevelt”.
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